Fernando Larenas

10 años de la Casa de la Música

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Considerada como la obra más popular y al mismo tiempo más profana del compositor alemán Carl Orff (1895-1982), Carmina Burana, en toda su esencia, es un canto al amor y a la sensualidad, especialmente en ‘La corte del amor’; a la alegría de vivir, que arriba con ‘La primavera’; o ‘En la taberna’ sitio de reunión con los amigos para disfrutar placenteramente del vino y del juego. Y en lo musical puede resultar apoteósica, tanto en el inicio, como en la conclusión, cuando se repite ‘Fortuna emperatriz del mundo’ y se puede apreciar en toda su magnitud la fuerza de la orquesta y de los coros.

La puesta en escena de esta famosa cantata, la semana pasada, fue uno de los episodios más importantes para conmemorar los 10 años de la Casa de la Música, uno de los mejores escenarios de Latinoamérica donde se difunde la música académica o, como dijo su creadora, Gisela Neustaetter, para dar a los músicos del país y del extranjero la posibilidad de desarrollar “un ambiente musical de calidad”. Ejemplos: Gidon Kremer y su Kremerata Báltica, la Camerata Bariloche, Ensamble de Cámara de St. Martin in the Fields, Joshua Bell, la Orquesta de Cámara de Berlín, Philip Glass, Daniel Barenboim y su orquesta West-Eastern Divan, la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo, etc.

El anhelo de su creadora por mostrar obras de calidad se cumplió a plenitud durante los tres días de presentación con la sala repleta de público. La obra musical fue interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional que dirige el maestro Álvaro Manzano y el director de los coros fue el alemán Johannes Dering-Read que, pese a su juventud, tiene una enorme experiencia en este género musical en varios países europeos y sudamericanos. Si bien el barítono Diego Zamora y el tenor Marlon Valverde cumplieron a plenitud con el libreto, resulta necesario destacar el papel de la soprano Viviana Rodríguez, quien ha alcanzado una madurez musical extraordinaria.

El maestro Dering-Read reunió a seis coros, con un total de 190 voces en el escenario, sin duda un logro plenamente justificado para saludar a la Fundación Filarmónica Casa de la Música que, en la actualidad, está presidida por Irene Arteta de Arias y por Carlos Viel como vicepresidente. Siempre tuvieron un papel destacado desde los orígenes de esta idea musical doña María Clara Crespo de Correa, Sidney Wright, Alberto Dorfzaum, Alicia Coloma de Reed, entre otros. También ha sido fundamental el papel del director musical Gustavo Lovato para que los repertorios sean siempre coherentes y el trabajo coordinador de Bessy Rodríguez.

Son tiempos difíciles como para aspirar nuevamente a la presencia en este escenario de orquestas y directores de prestigio mundial. Sin embargo, gracias a Carmina Burana he podido constatar el enorme progreso de nuestra Orquesta Sinfónica Nacional.