Fernando Larenas

Adjetivos

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Las palabras que cito a continuación son del Presidente de la República y fueron reproducidas por la agencia Andes: “Del 30-S (González) no dice nada nuevo. Ahora, con todo respeto, que no sepa que retención forzada es secuestro, no domina el idioma, qué debo hacer”. A continuación se redacta todo el contexto, se menciona el libro del General que presentó la semana pasada, lo que dice la Real Academia Española de la Lengua sobre retención y secuestro y, finalmente, esta frase presidencial: “Son muy positivas sus declaraciones, fue un testigo de primera línea”.

El adjetivo que más se destaca en todas esas líneas es “positivo”, el resto del contexto contiene verbos y sustantivos. Muy por el contrario, algunos ministros y políticos se desataron con un coloquial lenguaje, repleto de adjetivos, para analizar el libro de marras y denostar al general Ernesto González, quien desempeñó importantes misiones en las Fuerzas Armadas.

El idioma comienza en la escuela primara y se profundiza durante los estudios en el colegio. La gramática es la ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones. Pero, al parecer, algunos políticos no pusieron mucha atención a los verbos y a los sustantivos y prefirieron quedarse solamente con los adjetivos que, bien usados, sirven para expresar una cualidad.

Algunos ejemplos para recordar lo que algunos olvidaron. Si decimos que el teléfono celular es rojo, lo que hacemos es determinar el color de un artefacto; en el caso de una mañana fría o caliente ocurre lo mismo, aunque siempre sería mejor, si es que contamos con la información precisa, mencionar cuántos grados de temperatura registra el termómetro, ya que las percepciones son diferentes. Si expresamos que el carro es viejo o que la película es buena, simplemente estamos empleando adecuadamente el adjetivo.

¿Por qué el adjetivo calificativo es la principal herramienta gramatical de los políticos? Existen innumerables explicaciones para esta interrogante. La principal es que a falta de buenos argumentos no hay nada mejor que el uso de palabras fuertes, mientras más hirientes mejor. El adjetivo no se inventó para agredir; pero muchos políticos saltaron a la fama gracias a sus discursos virulentos y de ataque.

No vale la pena repetir los adjetivos que recibió el general González por la publicación de un libro que cuestiona argumentos oficiales sobre un momento histórico determinado. Llama la atención y además es positivo que el Presidente de la República haya respondido en el tono que todos leímos. Nunca nos pondremos de acuerdo en los temas religiosos ni en los modelos políticos y económicos; todo es subjetivo. Sin embargo, el respeto a las ideas ajenas es esencial para hallar la verdad.

NOTA DEL AUTOR: Este artículo fue escrito 24 horas antes de la última sabatina.