Gonzalo Ruiz

Hay que cerrar la herida

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El 30 de septiembre volvió a ser noticia con la publicación del libro del general Ernesto González, quien dedica un capítulo a esos hechos.

Es ese libro, sin duda ninguna, una pieza histórica por las afirmaciones, el relato y el tono de las palabras de quien fuera, nada más ni nada menos, el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas cuando se produjo la sublevación policial del 2010 que puso en riesgo la vida del presidente Rafael Correa.

El general se retiró de su cargo el 2012. El general Ernesto González fue el máximo responsable militar del operativo de rescate del Presidente, que el propio Mandatario ordenó desde su cautiverio en el hospital policial.

Un hecho grave, que puso en riesgo la vida del Presidente y que motivó lecturas disímiles y tormentas políticas cuyas heridas todavía no se restañan.

La página 188 del libro titulado ‘Testimonio de un Comandante’, contiene una afirmación importante: se trató de una insubordinación policial que puso en riesgo la institucionalidad cuando retuvieron al Presidente. El Comandante General de entonces nunca habla de intento de golpe de Estado.

La teoría del supuesto golpe surgió luego, ya que en las propias horas de la ilegal retención del Presidente y aún en días posteriores, varios altos cargos no lo calificaban así. Muchas veces se ha dicho que para que exista un golpe de Estado debe haber una planificación para derrocar a un Régimen, un beneficiario, y que las estructuras policiales -a saber - jamás han protagonizado una acción de esta naturaleza en ninguna parte del mundo.

La palabra del Comandante cierra este debate inútil, bizantino, que aterrizó en las aguas de la contienda política con ardor.

Otro aspecto importante es que, según el general González, el jefe de la Casa Militar advirtió al propio Presidente de la inconveniencia de su traslado al sitio del levantamiento policial y los riesgos evidentes. Varios altos cargos también lo hicieron.

Particular revelación es el cruce de palabras entre el Ministro de Defensa y el Comandante, que ha sido refutado en sus detalles por el propio Xavier Ponce en estos días. Aunque suena normal que en circunstancias tales haya tensiones entre dos altos cargos, cuya lealtad no se pone en duda por las acciones y el desenlace de los acontecimientos. Esa lealtad con el Jefe de Estado tuvo consecuencias evidentes: rescate militar del Presidente , continuidad en el cargo del general González y el Ministro que hasta hoy sigue en el Gabinete aunque en otra Cartera.

Indigna sí, el intento de interferencia de Hugo Chávez (+) , presidente de Venezuela, al intentar hablar con el General que le hizo saber que se trataba de un asunto interno del Ecuador y no le atendió al teléfono.

Rafael Correa ordenó el operativo militar. Duelen de veras los muertos en él. Las causas judiciales siguen, pero la herida debe cerrarse por una paz nacional indispensable.

Gonzalo Ruiz Álvarez