Enrique Ayala Mora

‘Fuera Correa’

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“Fuera Correa, fuera” es el grito masivo de la gente en la calle. La consigna surgió de lo profundo del alma de un pueblo indignado que ve que el “proyecto revolucionario” terminó en el régimen abusivo de un déspota que se cargó con la democracia y el respeto a los derechos. Los ecuatorianos han expresado reiteradamente su rechazo a un gobierno que engaña con la verborrea revolucionaria y apuntala el “capitalismo del siglo XXI”.

Cuando la ciudadanía grita en las calles y plazas “fuera Correa, fuera” expresa su repudio al despilfarro, a la corrupción que campea sin ningún control ni fiscalización, sin que nadie pueda reclamar por el robo y los atropellos. Hemos llegado al extremo de que quien denuncia es amenazado con la cárcel y el calificativo de “terrorista”.

La gente le ganó a Correa. Quedará fuera de la posibilidad de ser reelegido el año 2017. Ya no podrá ser candidato cuando se apruebe “en paquete” el proyecto de enmiendas de la Constitución, que en verdad son reformas, que al momento de redactarse este artículo se discuten en la Asamblea Nacional.

Correa quedó fuera del juego electoral. Pero no por su voluntad. Fue acorralado por la movilización popular y no tuvo más remedio que recular cuando la ciudadanía rechazó masivamente su intento de perpetuarse en el poder. La fuerza de la gente pudo más que el poder totalitario.
 
Pero no debemos olvidar que detrás de los hechos hay otras realidades que se deben considerar. Primero, las reformas constitucionales van a pasar y tendrán efectos dañinos para el país, para los derechos de los trabajadores, para la relación con las Fuerzas Armadas, para la libertad de prensa, entre otros. Hay que resistir esas reformas con energía y con la convicción de que son restrictivas e injustas. La única salida es preparar responsablemente la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

En segundo lugar, más allá de las reformas, hay una crisis económica profunda en el país. Todos los sectores se ven golpeados, porque a todo el mundo le afecta el desempleo. Los cálculos electorales no deben ocultar esa realidad, que no cambia con sacar a la gente a la fuerza a las manifestaciones de respaldo y darle un sánduche a cambio de su dignidad.

Y resulta que Correa, que se ha festinado todos los ingresos fabulosos del auge, que endeudó al país con chulqueros en vez de hacer provisiones para los tiempos de recesión, dice que no hay crisis, que solo es una restricción causada por maniobras del exterior y la prensa corrupta. Por ello no está dispuesto a llevar adelante un verdadero plan de austeridad fiscal y de verdadera reactivación económica. Tenemos que llegar a un plan anticrisis que no le haga pagar al pueblo sus costos.

Por ello, poner a Correa en retirada no es suficiente. Hay que derrotar de una vez por todas al correísmo.