Mauricio Pozo Crespo

¿Más dinero, menos producción?

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Como consecuencia del comentario de las autoridades económicas sobre la necesidad de que el dinero aumente su velocidad de circulación como una forma de atenuar la falta de liquidez, ya expusimos en un artículo anterior que eso supondría un aumento de las reservas internacionales y lo que se evidencia es lo contrario. Cada vez hay menor cantidad de reservas internacionales, lo que significa menor respaldo a las obligaciones del BCE, como son los depósitos de los bancos privados y públicos.

Al revisar las cifras del mercado monetario y de la actividad económica, se puede anotar que el crecimiento de la economía, medido a través del aumento del PIB, entre el 2007 y el 2016, es del 88%; es decir, crece 1,9 veces.

El PIB pasa de USD 51 000 millones el 2007 a USD 96 000 millones el 2016. Para el mismo período, el dinero en circulación más lo depositado en cuentas corrientes o lo que se llama depósitos monetarios, concepto también conocido como M1, crece al 180%, pasando de USD 7 000 millones a USD 19,6 mil millones. La definición más completa de dinero, llamada M2, la misma que incluye al M1 más los depósitos de ahorro y a plazo en los bancos y algunos otros depósitos, crece al 190% pasando de USD 14 000 millones a USD 40.6 mil millones. Estas cifras dicen que la cantidad de dinero en la economía ha aumentado más que la producción de bienes y servicios; es decir, más que el incremento del PIB.

Pueden darse varias explicaciones a estas cifras. Se puede anotar que el incremento de la liquidez en la economía en los últimos casi 10 años no ha reactivado la economía con mayor intensidad porque buena parte de esos recursos no se han reinvertido, se han gastado en actividades poco productivas para el país, o porque la liquidez gastada por el Estado ha salido de la economía. Una fuente significativa de ese aumento de la cantidad de dinero se produce a partir del gasto público, porque el Gobierno -al recibir más recursos por nueva deuda externa y por ingresos petroleros adicionales- monetiza esos fondos; es decir, gasta más y no ahorra. En un entorno de desconfianza, que no ofrece suficientes proyectos de inversión, el exceso de gasto termina incentivando la fuga de capitales con escasa incidencia en el crecimiento económico.

Esa es precisamente una de las consecuencias de un gasto público que ha superado en 3 o 4 veces por año al crecimiento anual de la economía. Esa liquidez que existió no permitió promover más crecimiento económico.

En el último año, abril 2015-2016, el M1 crece en 7,9%, el M2 aumenta en 2,6% mientras que el PIB se reduce en 4.8% medido como la diferencia entre el PIB nominal de USD 100,8 mil millones el 2015 y el PIB estimado para este año de USD 96 mil millones. Por lo tanto, ahora que la liquidez crece menos o decrece, el impacto en la actividad económica será peor. Es otra secuela del dispendio fiscal.

Columnista invitado