Walter Spurrier

Difícil de entender

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Los mercados financieros internacionales oscilaron en función de las expectativas si el Sistema de Reserva Federal (FED), el Banco Central de EE.UU., subiría la tasa de interés en su sesión de septiembre 17. No lo hizo, pero la presidenta de dicha institución anunció que se lo haría antes de fin de año.

Sus razones tendrá el FED, que cuenta con una excelente plantilla de economistas y acceso a las eminencias mundiales. Pero no me lo explico y tiendo a coincidir con la minoría de expertos que opinan lo contrario, entre ellos el exsecretario del Tesoro, Larry Sommers.

El FED, como otros bancos centrales, extiende créditos o compran bonos del Estado, lo que le permite manejar las tasas de interés.

En Latinoamérica, la banca central con demasiada frecuencia cae en la tentación de prestar generosamente al Gobierno central con miras a favorecer el crecimiento vía gasto público. El resultado suele ser alta inflación.

La dolarización tiene su fundamento en que la potestad de extender crédito de la banca central conlleva más riesgos que oportunidades y que, por ello, es mejor que no haya moneda nacional.

La lógica detrás del anuncio de la Sra. Yellen, del FED, es que si mantiene tan baja la tasa de interés, en 0.14% (la séptima parte de 1%), aumenta el peligro de inflación. El FED acoge la tesis de muchos economistas que una leve inflación es el mejor de los mundos, ya quefacilita el reordenamiento de precios. Que lo óptimo es 2%, pero no más de eso.

Todavía hay largo camino por recorrer para llegar al 2%: la inflación al consumidor en los EE.UU. al presente es 0,2%, la décima parte; está muy poco por encima de la tasa de interés, y no se percibe un sobrecalentamiento de la economía de los Estados Unidos.

Más bien, lo que hay es una lenta convalecencia con avances y retrocesos. Al no haber evidencia de un destape del crédito de consumo, le hace bien a la economía tener dinero barato. Un alza de la tasa del FED podría afectar negativamente a la tibia recuperación norteamericana y hacer colapsar al castillo de naipes. No vemos por qué tanto apuro.

En contraste, el Banco de Inglaterra no prevé un alza de la tasa de interés antes de fines de 2016, a pesar de la recuperación económica, ya que prefiere posponerla mientras que no se sienta presión sobre los precios.

El alza de la tasa de interés del FED afectará al costo del dinero en todas las latitudes y, por lo tanto, el Ecuador como país deudor pagará más. El mayor rendimiento de los depósitos en Estados Unidos tenderá a fortalecer al dólar más aún de lo que se fortaleció en el último año. En la medida en que frene el crecimiento del consumo de los estadounidenses, frenará las compras de productos que les exportamos.

La elevación del interés por parte del FED no nos conviene. Ni a nosotros ni a ningún mercado emergente.


wspurrier@elcomercio.org