Mauricio Pozo Crespo

Desdolarizar, solo a la fuerza

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Columnista invitado
Cuando el país dolarizó la economía se oficializó una decisión que el mercado ya había tomado años atrás. La gente ahorraba en dólares, vendía inmuebles en dólares, algunos tenían remuneraciones en dólares. Cerca del 70% de los activos y pasivos del sistema financiero estaba ya contabilizado en moneda extranjera. Por las razones que fueren, los actores económicos, como personas y empresas, decidieron abandonar el sucre y refugiarse en el dólar.

Hoy, 15 años después, esos actores económicos siguen respaldando el dólar como la moneda de uso legal y nacional. La divisa estadounidense cumple perfectamente las funciones del dinero: unidad de cuenta, unidad de valor, medio de intercambio y de aceptación general.

Un eventual problema con el dólar y el régimen cambiario no obedecería a que al mercado no le gusta sino que, simplemente, no hay suficientes dólares en la economía que permitan que la misma opere de acuerdo a sus necesidades. No hay economía de trueque, se necesita en cualquier economía una moneda para transar y esta debe tener aceptación ciudadana, servir de un método de ahorro y requiere ser un instrumento para asignar valor a los bienes y servicios.

Si a futuro se torna inviable la dolarización, no será porque no sea el dólar una moneda que genera confianza y aceptación general, sino porque simplemente ya no hay suficiente liquidez en esa moneda. En esas no deseables circunstancias, el Gobierno que se encuentre en funciones solo podrá transgredir la decisión del mercado de aceptar y usar el dólar como moneda, a través de algún método obligatorio, es decir, por la vía de la fuerza. Las autoridades públicas deberán, en ese hipotético - ojalá nunca ocurra- y tan nefasto momento, decretar un cierre bancario para evitar saqueos y darse el tiempo para imprimir moneda. Sin embargo, entre el momento en que la liquidez se torne insuficiente y el momento de decretar la emisión de una nueva moneda, solo reinaría el caos con consecuencias impredecibles.

A esta situación hipotética pero irrefutable, se acompaña un tema técnico. ¿Con qué respaldo emito una nueva moneda? Para emitir cualquier moneda, se requiere necesariamente algo que la respalde que puede ser oro, minerales básicos, piedras preciosas, dólares, canasta de monedas.

El Ecuador no tiene ni reservas internacionales suficientes ni ahorros, por lo tanto, ¿contra qué emitiría dinero? Las reservas internacionales, que además solo en una pequeña parte son del Gobierno central, solo representan un poco más del 10% de los depósitos bancarios y cubren menos de dos meses de importaciones. Nadie aceptaría una moneda sin respaldo, a menos que devalúen al infinito sin garantía de resolver el problema. Hasta el trueque sería más atractivo que recibir una moneda sin valor. Dejemos de jugar con el régimen cambiario, respaldemos el sistema, no con palabras sino con hechos. La devaluación sirve a veces y es nefasta en la mayoría de las ocasiones.