Mauricio Pozo Crespo

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Las personas y los gobiernos deben honrar todas sus obligaciones o renegociarlas pero mantener intactas las relaciones financieras y comerciales. En su momento comentamos el terrible error que fue declarar una moratoria de deuda externa y, paso seguido, recomprar la misma con precios derrumbados. Hoy, seis años después, los resultados lamentablemente nos dan la razón.

El Gobierno se ve forzado a pagar tasas de interés exorbitantes por la deuda colocada en el mercado externo vía la emisión de bonos. Mientras Ecuador paga el 10,5% por USD 750 millones a 5 años plazo, Armenia colocó ese mismo día USD 500 millones al 7,5% a 10 años y Bulgaria emitió papeles por USD 3 250 millones en tres tramos de 7, 12 y 20 años a rendimientos del 2,2, 2,7 y 3,15%, respectivamente.

Otros países como Chile, Panamá, Paraguay, Brasil, República Dominicana, México, Colombia y Bolivia, con emisiones entre USD 100 millones y 3 550 millones han pagado rendimientos, con distintas variantes, entre un mínimo de 1,74% anual (Chile) y 7,45% anual (República Dominicana) con plazos que fluctúan entre los 7 años y los 100 años.

El Ecuador se ve castigado por el mercado internacional por las moratorias de deudas anteriores, por sus múltiples disputas internacionales con empresas extranjeras, por el alto riesgo país, el segundo de la región conjuntamente con Argentina y luego de Venezuela, por la inestabilidad tributaria, la falta de independencia de la justicia, entre otros factores.

Y ahora ¿qué dirán los soberanos del Gobierno, los que señalaban con el dedo que las deudas del pasado, en especial los bonos Globales, según ellos, eran obligaciones ilegítimas e inmorales? ¿No decían que pagar más del 10% anual era considerado usura? Están consumiendo su propia medicina, lamentablemente con deudas que las pagaremos todos de una u otra forma.

En diciembre de este año vencen USD 650 millones de los bonos emitidos en el 2000, que deben pagar si es que no quieren que definitivamente se les cierren los mercados internacionales. Parecería que si está considerado eso, por lo que esos fogosos discursos del no pago de la deuda externa y la creación de comisiones de auditoría de la deuda fueron simplemente fuegos artificiales. La realidad es otra y van a tener que pragmatizarse si no quieren sucumbir.

Otra deuda que no deben desconocer es la del Estado con el IESS. El 40% de las pensiones ha sido reconocido por ministros de este y de todos los gobiernos anteriores. Sin embargo, si no van a pagar pero aseguran hacerse cargo en el futuro si hace falta plata, pues deben incorporar desde ya al presupuesto del Estado el déficit actuarial del IESS con lo cual la relación deuda/PIB superará ampliamente el 100%. Escojan. No reconocer esa deuda aduciendo que el IESS es ineficiente, lo cual sí es verdad, es evidenciar que lo que menos quieren es ajustarse pero trasladan el problema a otros para que ellos se ajusten. Impresentable.

Mauricio Pozo Crespo / Columnista invitado