Walter Spurrier

¿Aborta la minería?

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¡Qué vertiginosos son los cambios de políticas públicas en nuestro país! No es de sorprender que estemos calificados como de alto riesgo. Hasta enero, la minería en gran escala se perfilaba como el sector de mayor crecimiento en los próximos años. La minería duplicaría la inversión extranjera. Ecuador se convirtió en el país de mayor atractivo para las multinacionales. El Ministro Javier Córdova apareció en la lista de los más influyentes del año en la minería mundial.

Hoy Córdova es exministro, renunciado por el Presidente, su gestión en proceso de investigación, las áreas que las mineras tenían en reserva borradas del catastro, y hay la orden de revertir las últimas concesiones inscritas. La viceministra Rebeca Illescas es ministra encargada. Las mineras están desconcertadas. ¿Qué sucederá si alguien ajeno al equipo de Córdova es nombrado ministro? ¿Se reactiva el mandato minero? ¿Cambiarán las disposiciones que mediante decretos, acuerdos o instructivos, moderaron las prohibitivas disposiciones tributarias de la Ley de Minas? ¿Habrá alguna confiscación, como la de Occidental en el gobierno de Palacio?

La apertura minera se inició en 2015, cuando el Presidente Correa se convenció que el precio del petróleo no iba a retornar a los USD100 el barril. Nombró Ministro a Córdova y le dio apoyo. El Presidente Moreno mantuvo a Córdova hasta enero 30. El motivo de la salida: Que cinco días antes, los ecologistas lo pidieron en una marcha. El pretexto fue que Córdova habría dado nuevas concesiones a partir que el presidente dispusiera que se suspendan. Córdova las suspendió, pero aquellas ya concedidas se inscribieron después de la disposición presidencial.

La acción presidencial insinúa dos características del gobierno: que en el entorno presidencial está presente el ala más radical del correísmo, a la que Correa mantenía bajo control. Correa calificó de infantil al ecologismo extremo, el contrario a la minería, al petróleo, la acuacultura, y la agricultura intensiva. Tampoco hubiera dejado pasar los excesos de la mal llamada Ley de Reactivación. Esas voces “infantiles” hoy se escuchan con fuerza en el gabinete.

La otra característica: el gobierno cede ante la presión en las calles. Esto alentará las marchas de toda índole. Extraña que el gobierno haya tomado tan radical acción sin antes haber contrastado lo dicho por activistas, con los criterios de los habitantes donde se realizan las actividades mineras, que ven en ellas la oportunidad de progresar.

La minería era la esperanza que tenía el país para superar su doble desbalance. El fiscal, causado por el excesivo crecimiento del gasto público: la renta minera tornaría menos drástico el inevitable ajuste. Y el externo, porque la minería incrementaría las exportaciones.Esta esperanza se desvanece.