Reinaldo Páez

El cáncer en disputa

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Uno de los flagelos de la humanidad es el cáncer, caracterizado por un crecimiento y diseminación anormal e incontrolado de células. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, invadir tejidos vecinos y generar metástasis. Pese a que esta enfermedad tiene una alta mortalidad, la investigación mundial y el desarrollo científico han permitido violar la intimidad de cromosomas y genes, de los secretos bioquímicos y moleculares y han logrado convertir al cáncer en afección prevenible y en muchos casos curable. La quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y la robótica, amalgamadas con los conocimientos y profesionalismo de valiosos médicos oncólogos, han cambiado la historia de la enfermedad.

En Guayaquil, se constituyó la Sociedad de Lucha contra el Cáncer del Ecuador (Solca) en diciembre de 1951. En 1954 se instaló en Quito el núcleo de Solca y posteriormente se establecieron los de Cuenca, Machala, Loja y Portoviejo en afán de dar cobertura a todo el país. Cada año se atienden 23.000 pacientes.

Esta Institución se financiaba con el 0,5% de las transacciones mercantiles hasta el 2008, fecha en que el gobierno que concluyó, ordenó que esa contribución pasara al Ministerio de Salud, entidad que en la actualidad entrega a Solca la mitad de ese porcentaje. Administraciones transparentes y honestas han gestado una autogestión ejemplar que sustenta la función social y humanitaria que llega a toda clase de enfermos, sin exclusiones de raza, edad, sexo o condición económica.

Por ello llama profundamente la atención el Proyecto de Ley de “Lucha contra el Cáncer” en el que se propone la creación de un Consejo Nacional conformado por representantes, sin un perfil definido, de organizaciones públicas y privadas, que pretende asumir funciones que competen a instituciones como Ministerio de Salud Pública, IESS y Solca, desplazándolas y situándolas como organismos dependientes. El proyecto plantea la creación de un fondo económico permanente, albergues y viviendas dignas para los acompañantes de los pacientes, dotación de transporte gratuito para ellos, acceso total a hemoderivados, tratamientos y rehabilitación, pero no presenta protocolos ni esquemas de financiamiento o ejecución.

Considera a todos los pacientes de cáncer como discapacitados, sin tomar en cuenta la condición clínica de la mayoría de enfermos que han respondido al tratamiento y se han reinsertado en su rutina normal.

El proyecto se aparta del fundamento del sistema nacional, unir a las prestadoras bajo la rectoría del Ministerio, no dividirlas más, para optimizar presupuestos y no restar ingresos. Si Solca y las unidades oncológicas del Ministerio, del IESS y de escasos centros privados se han complementado adecuadamente y dan una cobertura satisfactoria, ¿para que tratar de mejorar lo que es bueno?