Oswaldo Jarrín R.

Brecha geopolítica

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Igual o mayor preocupación causa no entender lo que pasa con las FF.AA., como no entender lo que pasa con el país. No solo porque a pesar de poseer consenso en el anti modelo revolucionario fracasado, los movimientos políticos se subyugan a la parafernalia propagandista gubernamental que anula todo proyecto de integración y se someten a seguir una estrategia política dilatoria de una segunda vuelta en las elecciones.

Por qué entonces fijarse en que el Ministro de Defensa, no permite que el Alto Mando se presente en la Asamblea, si mayor escándalo produce que el Ministro no admita que le presenten por escrito el “informe técnico” acerca de la seguridad social. Sin deliberación el Ministro cumpliría con la Ley de Defensa que dispone “presentar al presidente de la República y demás autoridades, informes técnicos emitidos por organismos de las FF.AA.”.

Los dos años de provocación incesante contra las FF.AA., ¿no son acaso una preocupación nacional?, o se piensa que sujeción al poder civil, que debe ser más sujeción al poder político da potestad para desinstitucionalizar al Estado.

Por ejemplo es una decisión al margen de la Ley Orgánica de Servidores Públicos en su artículo 115 no considerar las peculiaridades del ejercicio profesional militar, para que tengan un régimen especial con capitalización colectiva solidaria, diferente al de una cuenta de ahorro individual, como se pretende.

No corresponde únicamente a las FF.AA. exigir el cumplimiento de las leyes. El no hacerlo crea privilegios o atiende a intereses particulares como el artilugio de igualdad entre tropa y oficiales, para descomponer estructuras, mando, desmoralizar, dividir y destruir la jerarquía, disciplina y sentido de pertenencia de los militares.

Las FF.AA. son del país y su funcionamiento no se centra únicamente en el ámbito nacional; por consiguiente corresponde a la nación ecuatoriana determinar su destino y merece ser informada de su accionar.

Por qué razón entonces no se ha emitido criterio acerca de la participación de nuestro Ejército en la construcción de proyectos de vivienda y edificaciones para estudiantes en territorio cubano, o de la construcción de puentes en Granada.

Porque no se informa sobre la participación del Ecuador en la Escuela Anti-imperialista de Bolivia inaugurada la semana anterior, la misma que busca una doctrina latinoamericanista y anti-imperialista de FF.AA. en el fortalecimiento del proceso independentista de los pueblos de ALBA.

A este sometimiento ideológico y geopolítico debe responder probablemente, la eliminación de agregados militares, al mismo tiempo que el desprecio por la proyección de la Escuela de Defensa de la UNASUR, de iniciativa ecuatoriana, con sede en Quito, para valorar la complejidad geopolítica subregional y crear un pensamiento y una identidad propia que responda y de solución a los problemas sudamericanos.