Mario Osava

Brasil: exceso de partidos

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Cruzar Brasil desde su extremo norte al punto más al sur, caminando y empujando una silla de ruedas, hizo de José Castro el gran impulsor de la creación de un partido volcado a los derechos de las personas discapacitadas.

Su hazaña, bautizada como “Extremas fronteras, extremas barreras - Cruzada por la Accesibilidad”, fue un llamado por mayor atención a las “personas con deficiencia” y a los obstáculos que ellas enfrentan en las calles, edificios, construcciones en general y en su inserción social.

La larga marcha de 10 700 kilómetros, entre las fronteras con Venezuela y con Uruguay, duró de febrero de 2014 a septiembre de 2015, coincidiendo con los primeros esfuerzos para la fundación del Partido por la Accesibilidad y la Inclusión Social (PAIS).

Ideado por Lee de Lima, un activista de la sureña ciudad de São Paulo que perdió el movimiento de las piernas en un accidente automovilístico, el PAIS ya obtuvo el apoyo de 450 000 electores que firmaron sus estatutos, cerca de 90% del total necesario.

Castro, más conocido como Zé do Pedal, por haber hecho largos recorridos, calcula que en enero próximo alcanzarán el medio millón de firmas requeridas por el Tribunal Superior Electoral.

El PAIS hará el número 36 de los partidos legalizados en Brasil. Posiblemente tendrá corta vida, porque la crisis política y económica que vive el país exige, según voz creciente, reformas que deberán reducir o contener la cantidad excesiva de partidos. “La proliferación de partidos afecta la gobernabilidad, elevando los costos de la negociación” de apoyos al gobierno, observó Antonio Augusto de Queiroz, director de Documentación del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria.
“Genera crisis, al dificultar la aprobación de proyectos y llevar el Poder Ejecutivo a canjear favores por respaldo parlamentario”, añadió Mara Telles, profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais.

Vedar las coaliciones para elecciones proporcionales, es decir para diputados, es una medida que cuenta con amplio apoyo, para evitar distorsiones como “elegir un candidato de derecha con el voto a otro de izquierda”, señaló Queiroz. “Sería un factor de importante reducción de la cantidad de partidos”, corroboró Paulo D’Ávila, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

La coalición electoral permite a pequeñas agrupaciones elegir sus diputados y así disponer de tiempo para propaganda en cadena de radio y televisión y recibir una cuota del público Fondo Partidario, convirtiéndolos en negocio. Por esa vía también se eligen candidatos con escasos votos en desmedro de otros más votados.

La crisis actual, agravada por el proceso de destitución contra la suspendida presidenta Dilma Rousseff y decenas de parlamentarios y dirigentes políticos acusados de corrupción, intensificó el debate sobre la necesidad de una reforma que ponga fin a la fragmentación de partidos y a la financiación ilegal de las campañas electorales.