Pablo Cuvi

El intruso

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Obligado por el silencio electoral busco algo que distraiga a unos lectores que se hallan al borde de la crisis nerviosa y doy con un libro igualmente cargado de peligro y emociones, escrito por un maestro del thriller político, Frederick Forsyth, famoso autor de ‘El día del Chacal’ y ‘Odessa’.

Pero no se trata de una nueva ficción de política internacional sino de su propia vida narrada en clave de intriga bajo el título de ‘El intruso’. Una vida atravesada por los grandes conflictos del siglo XX, desde la Segunda Guerra Mundial que le tocó sufrir de niño, pasando por los enredos de la Guerra Fría que abordó como cronista de Reuters, hasta las luchas fratricidas en el África y el tema del narcotráfico que recreó en sus novelas.

Admirado, el Washington Post dice que “este hombre ha tenido una vida sorprendente, más sorprendente que la ficción”. Y el Daily Telegraph opina que Forsyth es “muy inteligente y enormemente entretenido”. Yo simplemente añado que las técnicas narrativas que descubrió en el periodismo de investigación y pulió en la ficción política las utiliza aquí para presentar la historia de un muchacho audaz que se gradúa de piloto de la legendaria Royal Air Force y se convierte en reportero porque anhela viajar por el mundo.

“Un periodista no debería unirse nunca a la clase dirigente, por tentadores que sean los halagos. Nuestro trabajo consiste en pedir cuentas al poder, no en asociarnos con él”, dirá este inglés resabiado que se enfrentó con la BBC, donde trabajaba luego, porque esta institución de apariencia venerable acolitaba la política imperial cuando Londres respaldaba a Nigeria en contra de Biafra, en una guerra de hambre y exterminio que se cargó a un millón de africanos. Sin embargo, por el gusto de la aventura y por darle una mano a su amado reino, colaboró con el M16 en algunas misiones de espionaje cuando su fama de escritor le abría muchas puertas sin despertar sospechas.

Lo que me gusta de Forsyth es que reconoce su buena suerte en muchos giros de su vida. Y para envidia de tanto chico que sueña desde el colegio en el éxito literario y no lo logra, confiesa que se convirtió en escritor por chiripa. Tras renunciar a la BBC se andaba comiendo la camisa y como no tenía nada mejor que hacer, en 35 días y en apartamento prestado escribió ese Chacal que lo lanzó a la fama y fue filmado por un monstruo de Hollywood: Fred Zinnemann.

Me gustan también esos toques de humor británico, su escepticismo, la actitud aventurera, y entiendo el anticomunismo de alguien que conoció en directo el sistema totalitario de Alemania del Este, aunque se le va la mano cuando afirma, por ejemplo, que Allende creó la Dina.

Al filo de los 80, en lugar de volverse cínico y desencantado como alguno de sus personajes, es un conservador que apoya el Brexit desde mucho antes y califica de traidores a Assange y Snowden. La polémica está servida… hasta mañana a las 5.