Jorge León

Tanto sacrificio para lo mismo

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Las sociedades que quisieron imponer la igualdad desde arriba no lograron mayor equidad. Los países nórdicos son los más igualitarios sin un sistema autoritario ni verdad única.

Los países de Europa del Este, “socialismo real”, vivieron la imposición de cierta igualdad social con dictaduras totalitarias que recrearon oligarquías privilegiando a los miembros del partido único. Cuando el ensayo terminó regresaron al mundo del capital, a mayor desigualdad y democracias que no cuajan.

Se cree que Cuba será diferente. Pero su logros en equidad e indicadores sociales (salud, educación ..) dependían en mucho del sistema económico subvencionado por la Unión Soviética, luego por Chávez. Ello terminó, Cuba debe vivir de sus propios medios, el sistema se descompone. Cuba regresó al turismo y las empresas mixtas con el capital exterior, la nueva economía. Con la “apertura” hay actividades económicas particulares. Los taxis particulares, alquiler de cuartos, fondas y servicios informales se multiplican. El sistema de mercado ya está ahí, a pesar que el Estado es el dueño del conjunto de empresas (de tiendas artesanales, bares, restaurantes, a grandes empresas). Pero el sistema no funciona así de simple. El taxi privado no puede proveerse de llantas o de aceite, entonces va al sistema paralelo (“bolsa negra”). El encargado del vehículo estatal recibe llantas nuevas, vende las nuevas o las usadas. Si no, todo se puede obtener en la “bolsa negra”. El sistema funciona así, en la falsedad.

Los cubanos querían la modernidad. Ahora, los almacenes estatales ya venden moda, juguetes, etc. Los precios son caros. Un trabajador o un funcionario gana entre USD 10 a 100 mensuales. Para la mayoría es imposible cubrir sus necesidades. Se requiere que un miembro de la familia esté en el turismo para que las propinas multipliquen los ingresos 10 o 20 veces, o mande remesas del exterior.

Crece una clase media y con la corrupción emerge una pequeña burguesía. Ya no es excepcional ver lujosos Mercedes Benz. Y, están los excluidos sin propinas, sin remesas ni acceso a la corrupción. Las fundas subvencionadas con la alimentación de base (arroz, frejoles, aceite, sal, azúcar, jabón) en las tiendas estatales sirven para una semana, después hay que comprar a precios altos.

El camino del mercado está trazado con sus consecuencias y desigualdad. Cuba no parece presentar un proceso alternativo a los de Europa del Este. El ritmo es diferente.

El siglo XX conquistó más igualdad social, el XXI lo deshace y el autoritarismo y el obscurantismo (regímenes clericales) crecen y se consolidan ante la falta de alternativa para salir de la pobreza y el “subdesarrollo”. Las izquierdas, huérfanas de proyecto, tienen la urgencia de abandonar la utopías que vinieron del XIX por otras para los tiempos actuales.