Jorge H. Zalles

‘No me molesten con los hechos’

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Según recientes despachos de prensa, el Sr. Canciller del Ecuador ha declarado que “en Venezuela se respira felicidad.” Hace un tiempo, la Sra. Ministra de Salud de Venezuela declaró que la escasez de pasta de dientes en su país se debe a que los venezolanos se cepillan los dientes tres veces al día, cuando una vez es suficiente, porque hacen caso a la publicidad de una firma “que ha formado parte de la guerra económica”.

Hay más ejemplos: Ahmadinejad, el ex-presidente iraní, negó que hubiera ocurrido el Holocausto; el Sr. Presidente de la República declaró, hace algunos años, que Cuba es “ejemplo de perfecta democracia”; tal vez quepan en esa misma categoría los votantes ingleses mayores de 45 años que acaban de darle el triunfo al ‘Brexit’ porque aún no aceptan que Europa es, desde hace tiempo, una sociedad globalizada y multiétnica, no la tierra exclusiva de “blancos superiores”, tan arrogantes en ese su sentido de superioridad que en el siglo XIX pretendieron justificar la conquista británica de la India como expresión de una “misión civilizadora”. El mensaje de todas estas personas es “No me molesten con los hechos”. Ellos tienen su propia concepción de la realidad, que se acomoda mejor a sus aspiraciones, sus intereses y sus sueños o, quien sabe, a sus temores y angustias.

Aunque casi siempre le hacen algún daño al que así pierde contacto con la realidad, mientras esas distorsiones muchas veces fantásticas no hagan daño a nadie más, debemos reconocer el derecho de las personas a creer lo que a bien tengan. Pero cuando las distorsiones conducen a decisiones erróneas, a tomar como ejemplo un sistema sociopolítico opresivo y destructivo, a buscar culpables donde se deberían asumir responsabilidades, entonces creo que tenemos derecho a molestarles con los hechos.

El Holocausto sí tuvo lugar, Sr. Ahmadinejad. Cuba no es ejemplo de perfecta democracia, Sr. Presidente. En Venezuela, Sr. Canciller, es posible que en algunos ámbitos, en efecto, se respire felicidad, pero en casi toda esa desgraciada sociedad lo que se respira –estos son los hechos- es hambre, angustia, desesperanza, dolor por no poder cuidar a seres queridos que están enfermos y carecen de medicamentos.

Tenemos, hoy, un excelente ejemplo de lo que permite la voluntad de enfrentar los hechos tal como son, no como alguien quisiese que fueran: el jueves 23 de junio de 2016 el Gobierno de Colombia y las FARC llegaron a un acuerdo de cese al fuego bilateral y definitivo que permite avizorar la pronta conclusión de un acuerdo definitivo de paz. Así deben actuar personas responsables y serias.

Ortega y Gasset dijo en 1936 que “en Europa no sabemos lo que nos pasa, y es justamente eso lo que nos pasa: no saber lo que nos pasa”. Más grave que no saber lo que nos pasa es no querer saberlo.