Walter Spurrier

Pobres cincuentones

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Lacincuentena es la edad en que se equilibra la energía con la experiencia, y se llega a las posiciones de mayor responsabilidad. También es cuando la jubilación aparece en el horizonte, a darse en algún momento de la sesentena. Surge la preocupación de si alcanzará la pensión jubilar complementada por los ahorros.

Alerta a los cincuentones: su jubilación está en peligro.

Las pensiones de jubilación se cubren en un 40% con el aporte de los afiliados, o sea de los que hoy trabajan, 40% con el aporte del Estado y 20% con el rendimiento del fondo de pensiones, que tiene USD 9 millones. Patronos y trabajadores aportan conjuntamente al IESS el equivalente a 20,5% del salario, de lo que 9,74% puntos nutren al fondo de pensiones.

El fondo es necesario puesto que como en cada generación las familias tienen menos hijos y los retirados viven más largo, en un momento no muy lejano la relación dependientes a trabajadores subirá tanto que los aportes de afiliados activos no alcanzarán a pagar las pensiones jubilares. Los expertos concluyen que existe un déficit (llamado actuarial), cuyo monto depende de los supuestos utilizados y el horizonte de tiempo para el que se calcula.

El año pasado, por primera vez en esta década, se dio un pequeño déficit entre lo aportado al fondo y las prestaciones. La amenaza para las pensiones ya se hizo presente.

Este año el déficit sería mayor y creciente, agravado por frescas decisiones del Gobierno nacional. Destaquemos las principales:

-Hoy el Estado repudia su aporte de 40%, por lo que necesariamente el IESS tendrá que reemplazarlo tomando del Fondo de Pensiones. El cálculo de la dirección actuarial del IESS es que con esta medida el fondo se agota en 12 años.

-El Presidente del IESS anuncia que se reducirá en 3,68 puntos a solo 6,06 el aporte para el Fondo de Jubilaciones, con lo que este recibirá menos ingresos, y como aumentan los egresos, se irá reduciendo rápidamente. Ya no serán 12 años sino muchos menos.

El motivo es la necesidad de aumentar el fondo para gastos de salud, puesto que el IESS incrementó las prestaciones mucho más allá de sus posibilidades de cubrirlos.

Esta compulsión de extender servicios sin tener la plata es recurrente entre los gobiernos latinoamericanos. Es lo que está detrás de la alta inflación de Venezuela y Argentina, y en el pasado de Ecuador, entre otros países.

Ante la insuficiencia de fondos, es muy probable que se eleve la edad de jubilación; que para bajar la pensión se cambie su cálculo al promedio de sueldos de un período largo, digamos una década. Tampoco hay que descartar que futuras autoridades pongan un tope bajo a las pensiones, en perjuicio de quienes han aportado con fuertes sumas durante décadas.

Cincuentones: si no lo están haciendo ya, comiencen a ahorrar.

wspurrier@elcomercio.org