Francisco Carrión Mena

La Celac no cuaja

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La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), novel organización internacional que agrupa a todos los países de América, excepto Estados Unidos y Canadá, creada en 2010 a instancias de Brasil, México, Cuba, Argentina y Venezuela acusa graves problemas.

La Celac nació en una coyuntura en que los nacionalismos y la ola progresista planeaban sobre la región.

La intención fue positiva: integrar a los países en desarrollo con similares aunque asimétricos intereses y potencialidades a través de la concertación política.

Bajo la presidencia pro témpore actual de El Salvador, la Celac ha pasado desapercibida; no ha habido mayor iniciativa y en su mayor reto, la situación en Venezuela, ha sido intrascendente.

Lo mismo sucedió con la previa presidencia de Ecuador que no logró avance alguno respecto de su mandato original.

La usual cumbre de la Organización realizada en Quito no congregó sino a 15 mandatarios de los 33 estados miembros y sus avances fueron muy limitados.

¿Y por qué abordo ahora este asunto? Pues porque la Embajadora de la Unión Europea (UE) en Ecuador acaba de expresar la semana pasada que la reunión entre la Celac y la UE, prevista para fines de octubre pasado, fue postergada sine die por desacuerdos entre los países latinoamericanos. Ha hecho hincapié en la “importancia” que Europa atribuye a las relaciones con nuestra región en virtud de su afinidad “en términos de historia y valores compartidos”.

La Embajadora ha dicho que existe “frustración” en la UE por no haber concretado la cita cumbre bianual que debía llevarse a cabo este año y ha llegado a descartar la realización de la Cumbre y proponer al menos una reunión solo de Cancilleres en el 2018. ¡Qué penoso retroceso!

Equivocadamente, países de la dimensión de Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, entre otros, solicitaron en agosto pasado su postergación en la Declaración de Lima sobre la situación de Venezuela. Craso error de los países firmantes pues no se puede venezolanizar las relaciones con Europa. Todos nos solidarizamos con la nula democrática realidad y la violación de derechos que impera en Venezuela pero no por ello se puede bloquear la relación de la Celac con otros países y bloques. Lo uno no tiene que ver con lo otro. Más aún si la temática que debía tratarse en la reunión birregional era la del cambio climático y el comercio justo, asuntos esenciales de la agenda internacional.

Ecuador fue uno de los impulsores principales de la Celac y, precisamente por esa razón, su diplomacia debería empeñarse en recuperar para la Organización el protagonismo que debe tener y proyectar su potencial para defender mejor nuestros intereses.