Farith Simon

Mensajes contradictorios

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Twitter se ha convertido en el espacio donde se ventilan –en apariencia- de forma transparente, las diferencias existentes al interior del partido de gobierno; allí se escenifica un intercambio sin filtros, sin arreglos, sin maquillaje discursivo; en 140 caracteres es difícil matizar las afirmaciones.

Habíamos advertido desde la campaña electoral, incluso antes, diferencias importantes entre Moreno y Correa; muchas parecían expresión de la personalidad de los involucrados, otras eran diferencias claras de su comprensión de la política.

Correa en el poder respondía de forma inmediata y contundente, aprovechaba sus interminables comparecencias ante los medios para “llamar” la atención a Moreno, quien rápidamente explicaba sus declaraciones y bajaba la tensión, que se atribuía a la perversa oposición y a los medios.

En el acto de toma de posesión Lenin Moreno fue cuidadoso con el “legado”, pero marcó distancias en temas claves del discurso correísta; ya en el poder ha llevado adelante acciones impensables en el período anterior: la reunión con líderes de la Conaie y el ofrecimiento de renovar –por cien años- del comodato de su sede en Quito. Correa y sus partidarios han hecho mucho más ruido por las reuniones mantenidas con el bucaramato, pero es claro que les molestó más la reunión con los indígenas porque ello significó dejar atrás una visión de la política, de las elecciones y las mayorías. Para el correísmo, ganar las elecciones era sinónimo de recibir un cheque en blanco para imponer su agenda, sin considerar que una sociedad democrática es plural y que las mayorías circunstanciales no borran las diversidades, y que parte del manejo de lo público es negociar con los que piensan diferente.

La reunión del Presidente con los partidos de oposición y sectores no alineados con el correísmo es un mensaje potente; sin embargo, hay señales contradictorias en ámbitos donde la acción depende totalmente de la voluntad presidencial.

La primera es el manejo del tema Venezuela. Ecuador se abstuvo en la votación ante la OEA, contribuyendo así para que no se obtengan los 23 votos necesarios para rechazar el llamado a Asamblea Nacional Constituyente, lo que en la práctica significa un golpe de estado. Más grave aún, la Canciller Espinosa, días más tarde quitó responsabilidad al vergonzoso régimen de Maduro, de lo que sucede en Venezuela mostrándose impresionada por la “violencia que ha utilizado la oposición”.

La segunda señal contradictoria es el nombramiento de Mera a la Embajada en los EE.UU. y Ricardo Patiño como Consejero Presidencial, personajes clave en el régimen de Correa. En los cargos que ocuparon llevaron al máximo el discurso de polarización e intolerancia, eran una caja de resonancia de la idea de que el perdedor en las elecciones desaparecía del debate público.

Esto recién empieza, veamos quien gana la guerra en Twitter, si cesan los mensajes contradictorios y hay cambios verdaderos.