Carlos Jaramillo

IV Celac, lindos discursos pero…

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Ha transcurrido un mes desde la IV Cumbre de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), que se realizó en la Mitad del Mundo, evento en el que, como manifestó el vicepresidente de Honduras, Ricardo Álvarez, se pronunciaron “discursos lindos con brillantes ideas” y demandó a los participantes que “consoliden las propuestas por una mejor región y no queden solo en el papel, ya que desde hace 200 años se sigue hablando lo mismo…”.

Agregó que quedó impresionado de este tipo de reuniones, en las que hay que permanecer sentados 15 horas, escuchando discursos. “No entiendo como un presidente habla, luego se va y deja a su embajador, quien también sale y deja a un director”.

14 de los 33 mandatarios de los países miembros del organismo asistieron a este concilio, en el que el ministro ecuatoriano Raúl Patiño insistió que “la Celac está llamada a un cambio de época, a reemplazar a una institucionalidad en decadencia” y que “es necesaria la creación de nuestra propia arquitectura financiera regional, que permita que el ahorro se quede en la región y no vaya a financiar a países más desarrollados”.

Pero el mandatario de la República Dominicana, Danilo Medina, dejó entrever su desacuerdo con esa postura cuando acababa de posesionarse como presidente pro témpore para el próximo período, en reemplazo del presidente Correa. Y la canciller de esa nación, Alejandra Lidiano, enfatizó que su país respeta la importancia de cada organismo y mantiene buenas relaciones con la OEA. Más tarde, la ministra de Relaciones Exteriores de Argentina, Susana Malcorra, en entrevista para este Diario, expresó que su gobierno no cree que la Celac reemplace a la OEA. “Son distintos instrumentos y con objetivos diferentes”.

El cónclave culminó con la aprobación de 20 “declaraciones” y la resolución de luchar, en forma conjunta, contra el zika y procurar una mayor integración para enfrentar la grave crisis económica regional, que solo el presidente Correa “académicamente” no reconoce que también soporta nuestro país y cada vez con mayor intensidad.

No podía faltar la nota de buen humor en las redes sociales, que sostiene que el presidente Maduro se ha comprometido a dar asesoría y compartir experiencias de su exitoso manejo de la economía y el respeto a los derechos humanos…

Bien puede decirse que, como ocurre con la mayoría de cumbres, esta ya pasó a la historia sin pena ni gloria, mientras el decadente socialismo del siglo XXI, que inspiró e impulsó la creación de Unasur, Celac, etc., sufrió un nuevo golpe de gracia con la negativa del pueblo boliviano a la pretensión de su presidente Evo Morales de perpetuarse en el poder. Ese resultado da la razón a nuestro Mandatario, quien -con argumentos legales y de los otros- no permitió un referendo similar y puso tan importante asunto en manos de sus obsecuentes asambleístas.

cjaramillo@elcomercio.org