Washington Herrera

La Argentina

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Las crisis económicas empujan a la alternancia de los gobiernos de izquierda o derecha. Mas, en la Argentina la elección de Mauricio Macri rompe el mito de la inexorabilidad del peronismo e implica un objetivo superior: la imperativa compatibilidad entre continuar con lo bueno que se ha hecho en lo social con los ajustes necesarios a un programa económico desequilibrante.

Argentina es un país prestigioso, miembro del Grupo de los 20 más influyentes. Cinco argentinos han ganado premios Nobel, tiene desarrollo nuclear, cuenta con más lectores en América Latina y ha dado escritores de prestigio mundial, aunque su desacertada historia política ha impedido que sea un país mejor.

En el año 2011, alrededor del 85% de sus habitantes indicó que se siente de clase media, lo que se explica porque la polarización distributiva disminuyó en lo que va de este siglo, debido a la reducción de las disparidades económicas y sociales.

En Sudamérica, la influencia de Argentina es multidimensional y supera a la de Brasil que todavía vive a espaldas de la cordillera andina. Entonces, todo lo que pasa en Argentina nos es atinente y por eso nos interesa su porvenir y destino. Muchos profesionales ecuatorianos se han formado y otros se están preparando allí, tejiendo relaciones humanas imperecederas. Para no hablar del fútbol.

Su desarrollo económico ha tenido aciertos y errores que han marcado ciclos de progreso y retroceso.

Al final del siglo XX sufrió una depresión económica que empobreció a mucha gente y exacerbó la turbulencia política que ha estado presente en su devenir. Pero luego la economía se recuperó y hubo avances sociales que fortalecieron a la clase media y al país en general, con base en políticas de mejoramiento en el desarrollo humano, que se evidenció hasta el año 2013. Desde entonces su crecimiento bajó del 2,9% a menos del uno por ciento, la inflación se desató hasta el 25%, desmejoró el empleo y aumentó el número de pobres de última data.

En esta realidad coyuntural hay que analizar la contienda electoral, que disputaron dos potentados políticos con pasado neoliberal: Daniel Scioli y Macri, producto del predominio de la inmigración europea.

Macri triunfa con alrededor del 3% de los votos por las dificultades últimas de la política económica kirchnerista, por el cansancio de la población de un gobierno prolongado que generó un voto en contra y porque la clase media quiere seguir prosperando, aun a sabiendas que habrá de hacer sacrificios.

Triunfa por primera vez un candidato que se presentó con un discurso explícito de gobernar aplicando las estrategias de ajuste neoliberal, entre otras, devaluando la moneda, fijando un tipo de cambio único, eliminando los subsidios a la energía y transporte, modificando otros precios de la economía, todo lo cual, de aplicarse a rajatabla, podría generar una catástrofe social.

wherrera@elcomercio.org