Alfredo Astorga

Revocando ando

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Desde Loja y con amor se abrió camino una noticia refrescante. Un Alcalde elegido, atornillado en el poder y con pujos de eternidad, cayó a los quintos infiernos de la tierra. O mejor, fue empujado por miles de manos hastiadas. Empezará a ver el mundo diferente.

700 kilómetros al norte, otro Alcalde con poses de infalible, se recalienta. Cuando atine a entender su triunfo electoral, seguramente ya habrá perdido su banquito. Empezará a ver el mundo desde los baches, el humo azul y los basurales de la tierra prometida.

Son tiempos de revocatoria de mandato. Una potente expresión democrática, como para conjugarla en todos los tiempos. Ha tenido poco bombo por los ruidos mundialistas, pero ganará hinchada con el tiempo. Por si acaso no fue inventada por correas ni patiños ni gabrielas. Tiene siglos de historia. Ecuador la desempolvó en Montecristi 2008, un poco noveleramente, se puede decir. Se ha aplicado pocas veces, pero nunca en Alcaldías tan encopetadas… Revocando andamos.

Resulta tentador aplicar simbólicamente este derecho a otras esferas.

Los ciudadanos seguramente quisieran “bajarse” a unos cuantos asambleístas. En la educación, también sobran revocables. Resalta Camacho, el inspector que da palo sin despeinarse. Y con él, los cientos de docentes y familias que aún defienden castigos físicos en viejas versiones y renovados estilos. Sus historias están vaciando y revocando la “educación con calidez” y la “cultura de paz”… Revocando andan.

En la misma esfera pero signados por omisiones y cámara lenta figuran fiscales, ampetras y comisionados de educación. Resultaron expertos en esconder datos y dilatar sanciones. En erosionar los afanes de “cero tolerancia”.

Y hablando de violencia escolar, habría que incluir al Ministro que convierte secuestro y violación de una niña en conflicto familiar y asunto de pareja. Las disculpas no cambian el alma de nadie… Revolcando andamos.

Muchos maestros con seguridad apuntarían sus revocatorias a los jefes de distrito. Ya no hay dónde poner tanta queja contra su formación y manejo del poder. Han hecho tanto esfuerzo por vaciar de pedagogía los procesos y rendir culto a la burocracia que merecen descanso… Revocando podría ser…

Y como vivimos en un país patas arriba, hoy asistimos a dos revocatorias, pero al revés. Insólitas y maravillosas.

Una: el estado consagra la nueva Secretaría de Educación Intercultural y con ello le pone una verdadera revocatoria a la educación tradicional: uniforme, plana, estandarizada, de un solo color. Y dos: el Estado revoca con extremaunción y todo a la Unasur y su nido de cemento.

Los indígenas muestran una vez más sus tercas y pacientes convicciones.

Como se ve, no se han cruzado de brazos. Medio calladitos, han estado revocando…