Carlos Jaramillo

Carondelet y el Centro Histórico

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 27
Triste 3
Indiferente 2
Sorprendido 1
Contento 4

El Gobierno Nacional ha reiterado su empeño de impulsar el Plan de Revitalización del Centro Histórico de Quito, por intermedio del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, con la participación de la Municipalidad de esta hermosa y floreciente ciudad, que inició anteanoche, con la elección de su Reina, el programa conmemorativo del CDLXXX aniversario de su fundación española, que se celebra el 6 del próximo mes de diciembre.

Las representaciones de México, Nicaragua, El Salvador, Palestina y Paraguay han expresado su deseo de trasladar sus sedes diplomáticas a inmuebles de ese espacio “que forma un ensamble sui géneris armónico donde las acciones del hombre y la naturaleza se han juntado para crear una obra única y trascendental en su categoría…” y que fuera declarado por la Unesco, el 8 de septiembre de 1978, Primer Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Otras embajadas también han demostrado interés para ocupar casas de esa zona céntrica de Quito y la Delegación de Naciones Unidas funcionará en parte del edificio que perteneció al Colegio Bolívar, en el que también se construirán un museo, un parque, etc.

El ambicioso proyecto que se cumple en esa área de 375 hectáreas, contempla numerosas obras, entre ellas el mejoramiento del mercado de san Roque; la transformación del tétrico ex-Penal García Moreno en museo, complejo deportivo y hotel de lujo, lo cual ha sido objeto de reparos por parte de conocedores de esta actividad.

El principal símbolo del Patrimonio Histórico de Quito constituye, sin duda, el Palacio Nacional de Gobierno, llamado también Palacio de Carondelet por Simón Bolívar, porque el barón español ordenó la construcción de la nueva e imponente fachada de ese emblemático edificio, escenario de múltiples y diversos episodios de nuestra historia patria.

Es uno de los atractivos para que algunas embajadas prefieran mudarse a esa zona, pero algo curioso e inexplicable es que mientras se impulsa el desarrollo y la revitalización del Centro Histórico, al mismo tiempo se anuncie el proyecto –aún no confirmado- de utilizar ese Palacio solamente para ceremonias especiales y trasladar la actividad diaria de la Presidencia de la República al Cuartel Epiclachima, ubicado en el barrio San Bartolo, al sur de la urbe, donde el tránsito motorizado es caótico y se requeriría un gasto millonario para la construcción y adecuación de las oficinas y más instalaciones para la frondosa burocracia, gasto innecesario y complicado en las actuales circunstancias del erario nacional. Es un paso que debe ser meditado.

Aún está fresca la construcción del edificio para la Asamblea Constituyente en Montecristi, que hizo que ascienda a 216 millones de dólares la expedición de la Carta Suprema para 300 años, pero ya tan maltratada y zurcida, mientras la anterior costó 28 millones…

cjaramillo@elcomercio.org