Vicente Albornoz Guarderas

Balance de un ‘boom’ desperdiciado

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Propongo medir el progreso social con base en la mejora de tres indicadores: pobreza, desigualdad y desnutrición infantil. Tristemente, en esas tres áreas el país avanzaba más rápido antes del ‘boom’ petrolero y antes del disparo del gasto público.

La idea es comparar la mejora de esos tres indicadores para los años 2001 a 2006 y 2007 a 2014, en lo que serían los períodos “antes” y “después” del aumento del precio del petróleo.Esto permite que en el primer período se pueda ver el avance del país luego de la estabilización posdolarización y antes del ‘boom’ petrolero; mientras que en el segundo período, se puede ver los avances en el Ecuador con un gasto público que se disparaba gracias a un petróleo que llegaba a precios astronómicos. 
Veamos primero el gasto público. Como decía en un artículo anterior, entre 2001 y 2006 el gasto creció en 52%, mientras que entre 2007 y 2014 lo hizo en 230%, en ambos casos medido en dólares ajustados por inflación. En el primer período, el gasto “creció”, mientras que en el segundo “se disparó”.

Ahora revisemos el comportamiento de la pobreza. Según los datos oficiales del Siise y del INEC, entre 2001 y 2006, cada año, en promedio, la incidencia de pobreza a nivel nacional cayó en 3,9 puntos porcentuales. Entre 2007 y 2014 la pobreza cayó, en promedio, 1,2 puntos por año. En otras palabras, cuando el precio del petróleo era más bajo y el gasto del gobierno no se disparaba, la pobreza caía unas 3 veces más rápido que con precios y gastos astronómicos. En resumen, en ambos períodos hubo mejoras, pero en el primero el avance fue más veloz. ¿Sirvió todo ese gasto en la lucha contra la pobreza?

Vamos luego a la desigualdad, nuevamente citando un artículo anterior. Según la información del Siise y del INEC, entre diciembre 2001 y diciembre 2006 el índice de Gini a nivel nacional (que mide la desigualdad) cayó a un promedio de 0,01 anual. Luego, entre diciembre 2006 y diciembre 2014, la desigualdad también cayó, básicamente a la misma velocidad: 0,009 anual. En resumen, en ambos períodos hubo mejoras, en este caso muy similares, ya sea con un gasto que crecía o con un gasto que se disparaba. ¿Sirvió disparar el gasto?

Terminemos el análisis con la desnutrición infantil crónica, que es una buena medida del bienestar de los niños menores de 5 años y de cómo la sociedad los cuida y alimenta. Pues, según el INEC, entre 2000 y 2006 (no hay dato de 2001) bajó 4,1 puntos porcentuales; es decir, 0,7 puntos por año. Mientras tanto, entre 2006 y 2014 cayó 1,7 puntos porcentuales; es decir, 0,2 puntos al año. O sea, antes del gobierno actual, la desnutrición infantil caía 3 veces más rápido que con este gobierno.

Pero quizás sí ha habido progreso y yo lo estoy midiendo mal. Tal vez lo correcto sea contar los números de ministerios o aviones presidenciales. Quizás todo está bien y por eso nadie protesta en las calles.