Fernando Larenas

Una anécdota con Astudillo

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 7
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 4

Vamos a hablar del clima, del calentamiento global, de las responsabilidades que tienen las grandes potencias para frenar la emisión de gases contaminantes, etc. Pero primero el relato de una anécdota contada por el poeta cuencano Rubén Astudillo y Astudillo (1938-2002) durante una informal tertulia con periodistas en el Palacio de Najas, el nombre oficial del edificio donde funciona la Cancillería.

Astudillo y Astudillo fue, tal vez, el diplomático ecuatoriano que más tiempo pasó en China (más de una década en dos períodos) porque amaba a ese país, entendía su cultura, la música y la poesía, estudiaba su historia tan distinta a la nuestra. Vivió la época más comunista de China, la de Mao, dictó charlas en las universidades, se relacionó con estudiantes y con profesores que le enseñaban sobre una cultura milenaria.

Contaba Rubén que cierto día conducía el automóvil de la Embajada y se equivocó, entró en el sentido contrario de una vía. De repente se vio “acorralado” por miles de miles de bicicletas que, al aproximarse a su vehículo, lo esquivaban. Narró que intentó retroceder, pero esa maniobra era peligrosa porque podía atropellar a un ciclista. Con la paciencia aprendida en China se resignó a esperar hasta que disminuya el flujo de ciclistas y así dar retro con tranquilidad para continuar su viaje.

Cuando visité China, hace un poco más de un año, me acordaba de la anécdota del apreciado poeta y amigo. Ahí me di cuenta que el país narrado con tanta elocuencia había cambiado. Vi muy pocas bicicletas y miles de miles de automóviles de todas las marcas, especialmente europeas. La China comunista de hace 30 años narrada por Rubén había cambiado a la China del capital, del consumismo, de la producción industrial, de la contaminación del medioambiente.

Tan fuerte es la contaminación emanada por la industria y por los automóviles que a menudo se lee que los aviones tienen que sobrevolar Pekín hasta dos horas a la espera de que se reduzca la densa capa de esmog. Al parecer, China comienza a tomar conciencia sobre su responsabilidad en la emisión de gases que causan el efecto invernadero que eleva la temperatura y causa fenómenos meteorológicos que son incontrolables.

La buena noticia es que los líderes de Estados Unidos y China decidieron adelantarse a la cumbre sobre el clima que tendrá como sede París, en diciembre del próximo año. Recordemos que en Kioto, en 1992, las grandes potencias, sin el aval de Washington, prometieron reducir las emisiones contaminantes en el 5,2% en relación a lo que se emitía en 1990. Todo se quedó en promesas porque la realidad muestra que las emisiones de dióxido de carbono aumentaron 42%, especialmente empujadas por China y los EE.UU. Estos dos países son responsables del 45% de toda la contaminación que se lanza a la atmósfera.

@flarenasec