José Adán Silva

El periodismo nicaragüense bajo asedio

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Durante el 61 periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), una silla vacía ante el relator de Libertad de Expresión, resume las relaciones del gobierno de Nicaragua con el tema: la ausencia.

En el foro de la CIDH, un órgano independiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), entre el 15 y 22 de marzo, solo Cuba, Estados Unidos y Nicaragua estuvieron ausentes del debate de revisión y denuncia, sobre la libertad de expresión.

Es la tercera vez que este país centroamericano rehúye su participación, lo que a juicio de expertos en libertad de expresión y periodismo refleja un “menosprecio” del gobierno a las relaciones con los medios y los periodistas, desde que el presidente izquierdista Daniel Ortega retornó al poder en 2007, tras gobernar en los años 80.

El comunicólogo y decano de la facultad de ciencias sociales de la Universidad de Ciencias Comerciales, Adrián Uriarte, considera que “la libertad de expresión es un derecho humano primordial de los otros derechos y que va más allá del campo de los medios ”.El académico ha creado un grupo de indicadores para determinar si en un país existe libertad de expresión.

El primero “obedece al ejercicio de este derecho en los diversos espacios de socialización; hogar, comunidad, medios de comunicación, escuela, iglesia y ahora redes sociales”, mientras el segundo “está relacionado al ejercicio en espacios públicos; manifestaciones, marchas, plantones. En este país “los primeros indicadores tienen buenas notas en materia de libertad de expresión, sobre todo porque en Nicaragua todavía no se regula el uso y manejo del Internet, y por eso, las redes sociales se han convertido en las nuevas plazas públicas privilegiadas donde los ciudadanos ejercen su derecho a la libertad de expresión”,. Pero, “sin embargo, los periodistas y los medios de comunicación, irónicamente son el grupo poblacional que menos ejerce la libertad de expresión en Nicaragua”. Hay autocensura.