Jorge R. Imbaquingo

Política internacional para las barras

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 17

El envío de dos notas de protesta marca una ruptura en la política internacional del Ecuador. Muestra un quiebre en cómo se entendía la política del Ecuador en este plano.

La política internacional del Ecuador, hasta hace poco, era considerada un puntal para alimentar el discurso de los buenos contra los malos. Los maniqueísmos son insalvabales a la hora de crear minutas políticas en balcones, en la tarima, en la tele, o ahora en las redes. Dan réditos en las urnas.

De ahí que pasar de esa lógica de los buenos contra los malos a la política internacional tiene resultados incontrolables. Puede llevar a la intromisión en cuestiones internas de los países. Eso le pasó a Evo Morales (Bolivia) y a Nicolás Maduro (Venezuela) al opinar sobre la Justicia en Ecuador, una vez que se dio la orden de prisión preventiva contra del expresidente Rafael Correa.
También le pasó al mismo Correa, en el 2009: vale recordar su imagen en San Salvador, al lado de Cristina de Kirchner, esperando la llegada de Manuel Zelaya, que había sido derrocado en Honduras.

La política internacional no es para las barras. Es un camino en el que el guante blanco es norma para evitar bochornos y, por supuesto, para defender los intereses nacionales sin provocar retaliaciones.

El jueves, el presidente Lenín Moreno dijo que era integracionista en su discurso en Latacunga, en un acto sobre educación bilingüe. Ayer, en el encuentro con la brigada social Las Manuelas, que lleva ayuda estatal a las personas con discapacidad, dijo que su Gobierno es progresista. Esa es la política para las barras. Seguro, casa adentro, habrá quien defienda a Moreno por ser integracionista y progresista. Y de la misma forma, habrá quien rechace esos términos hasta el último aliento.

Mientras tanto, en vez acuartelarse en Twitter, el Gobierno de Moreno envió notas de protesta, llamó a su embajador en Bolivia y no envió a su nuevo representante en Caracas. Una política internacional técnica mide las consecuencias por fuera de las tarimas.