Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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apachano@elcomercio.org

1. ¿Cómo se puede calcular el precio del petróleo para el año 2015 y siguientes?

Los cambios estructurales que se han producido luego de este largo e histórico período de altos precios de la energía, en especial de hidrocarburos y continúan en ejecución, tanto en la oferta energética como en su demanda mundial determinan a largo plazo la reducción de sus precios. Opinión que en esta oportunidad tiene un alto nivel de consenso. ¿A qué nivel? Las opiniones de muchos institutos, centros de investigación, analistas especializados y distintos estudios universitarios marcan un rango para el Brent y el WTI entre 70 y 75 dólares el barril. Algunos creen que puede ser algo mayor, pero casi nadie piensa que podría superar los 80 dólares.

Las razones son varias y podrían compendiarse por el lado de la oferta en una enorme inversión en la explotación de nuevos campos seducidos por los precios remunerativos. El descubrimiento de nuevas técnicas de producción en especial vinculadas con los esquistos bituminosos; y, una definición por razones fiscales, externas y políticas, de mantenimiento de la participación del mercado por parte de los más importantes productores (Arabia Saudita, Rusia, Irán).

Desde la demanda: hay un cambio progresivo en el uso de energía. Toman cuerpo nuevas opciones como el hidrógeno, la electricidad, en especial para el transporte y la movilización terrestre. La reducción del consumo por mejoras tecnológicas en los nuevos vehículos. La masificación del transporte público con sistemas modernos y muy eficientes.

En el plazo inmediato, el mercado recibe además los efectos de la desaceleración económica de las economías emergentes que han sido las marcadoras de la demanda (China de manera particular), la posible repetición de un ciclo recesivo en Europa y el impacto de la mayor producción de los EE.UU. que sigue buscando su independencia energética y está próximo a alcanzarla.

The Economist calcula que la caída del precio del petróleo a los niveles actuales (82 dólares el WTI y 85 el Brent) provocará un alivio en los consumidores de un trillón (millón de millones) de dólares por año, que es el costo o pérdida en la que incurrirán los productores, siendo los más vulnerables Venezuela, Irán y Rusia, este último con problemas adicionales derivados de las sanciones internacionales que provocaron un desangre de capitales superior a los 100 000 millones de dólares.

Hasta hace un par de meses se pensaba que 82-85 dólares era un precio adecuado, pero con los antecedentes expuestos y las nuevas derivaciones del mercado, parece razonable pensar que el precio que podría tener el crudo ecuatoriano oscilaría entre 72 y 75 dólares el barril exportado y, ese podría ser el que conste en el presupuesto del próximo año. Esto significaría una reducción de 20 dólares el barril frente al promedio que recibieron las cuentas fiscales hasta el mes de agosto pasado.

La ocasión es propicia para establecer, si las cosas cambian para bien, un fondo fiscal con los excedentes derivados de precios superiores, que pueda ayudar a preparar al país para la etapa de más adelante que se presenta bastante gris.

2.- ¿Esta realidad petrolera generará cambios en el presupuesto?
Por supuesto. Este año el presupuesto espera recibir 4 000 millones de dólares provenientes del petróleo. Hasta septiembre ya recibió 12% menos que el 2013 debido al aumento de las importaciones de derivados que provoca un correlativo incremento del subsidio. Si el presupuesto pierde 70 millones por cada dólar de reducción del precio y la caída es de 20 dólares, la contracción de ingresos fiscales podría llegar a 1 400 millones, que ocasionarán, como ya lo dijo el Gobierno, una mengua de las inversiones públicas, que ha sido el camino histórico de ajuste de los gobiernos nacionales.

El día que sale esta columna, que la escribo jueves por la mañana, se conocerá la Pro forma del 2015. Ahí apreciaremos la opinión del Gobierno sobre este tema y la forma como piensa abordarlo. Esperemos que no se piense en cubrir con más deuda pública y exista además un mensaje de austeridad y priorización del gasto corriente, para de esa manera equilibrar los conceptos de ajuste nacional.

Pero no sólo el presupuesto tiene que repensarse. La balanza comercial tendría un impacto mayor, pues el país exporta 140 millones de barriles por año y si el precio declina en los 20 dólares señalados, la reducción de ingresos por exportaciones sería de 2 800 millones de dólares (11% de este tipo de ingresos), que llevaría a un déficit demasiado alto y posiblemente poco manejable, de la balanza comercial no petrolera. Ahí, la compresión del gasto público ayudaría de manera significativa.

3.- ¿La caída del precio de petróleo aumentaría el valor que pagamos a los chinos por los préstamos garantizados con petróleo?

El valor no cambia en términos absolutos. Sin embargo, ahora pesa más. Lo que cambia es la cantidad de petróleo que es necesaria para cancelar dicha deuda. En ese sentido (de comparación relativa) se vuelve más onerosa. En otras palabras, el país al tener una pérdida de su valor patrimonial que podría llegar a 4 000 millones de dólares anuales, derivados de los 200 millones de barriles que produce en ese periodo (es un bien no renovable), tendrá que realizar un esfuerzo mayor para honrarla.

4. El triunfo de Dilma Rousseff en Brasil hizo caer las acciones en la bolsa de inmediato. ¿A qué se debe?
Fue una reacción más emotiva que sustentada en factores reales. La economía no tiene cambios que justifiquen o expliquen este comportamiento. El resultado electoral rompió las expectativas de algunos grupos económicos que esperaban un nuevo Gobierno que impulse a la inversión y, como aquello no ocurrió, se provocó esta reacción especulativa. Con los días las cosas se normalizaron y Brasil espera conocer los cambios políticos y el nuevo plan económico que le saque de la recesión actual.