Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1. ¿Qué se conoce sobre las condiciones y la dirección que tendrán los créditos chinos, sirven para el desarrollo del país?

No más de lo hecho público en los anuncios oficiales del Gobierno. Sabemos que hay 5 200 millones de dólares para proyectos nacionales. Se desconoce el detalle y las condiciones de ejecución. Es de suponer que por tratarse de una línea de crédito a largo plazo y con tasa de interés subsidiada, lleva consigo la condicionante de utilizarla siempre y cuando se contrate a empresas chinas y se adquieran productos de igual origen.

Esta vinculación es una práctica común. En su tiempo ya lo vimos con créditos españoles, brasileños, de los EE.UU. De ahí pudimos aprender un lección: no siempre las condiciones de la contratación refleja los mejores términos para su realización. La falta de un proceso de licitación o un concurso abierto de ofertas deja un sabor poco agradable. Suena a poco competitivo y marca diferenciales de costo que no sólo compensa el bajo rédito que recibe el crédito, sino que por ahí se esconde la utilidad, a veces desproporcionada, que obtiene el país acreedor.

En el mundo actual nadie regala nada. Los programas de cooperación internacionales que debían llegar a por lo menos el 5% del PIB de los países avanzados y por los cuales tantas veces se luchó, no sólo que ya nadie los recuerda, sino que nunca se lograron cumplir. La excepción fueron los países nórdicos, pues llegaron a ser un ejemplo de solidaridad.

Estas líneas, por lo tanto, reflejan el interés del prestamista en promover sus habilidades y la coincidencia, si la existe de forma espontánea y no es producto de una presión o negociación con poca transparencia, por parte del futuro deudor.

De otra parte, los créditos de plazo medio y con tasas altas, que además contempla el vínculo con la exportación de petróleo, es ya una suerte de commodity de la política china. Son créditos de libre disponibilidad. Traen consigo también un diferencial de precio del hidrocarburo con el de mercado que complementa el beneficio del dueño del dinero. Son en definitiva onerosos, sin que se los pueda negociar de manera equilibrada por la condición de urgencia que tiene el país.

2. ¿Qué implicaciones tiene el retraso de las obras en las centrales hidroeléctricas?
Posterga el inicio de la etapa cuyos beneficios se los sentiría de diversa manera: reducción del costo de la energía al transformarse la matriz de generación hacia una mayor participación de la hidráulica. Segundo, reduce el subsidio fiscal que ha llegado en su totalidad al 8% del PIB, entregado entre otros propósitos precisamente a la producción térmica.Tercero, alivia las importaciones de combustibles cuyo peso dentro de las importaciones ha pasado del 6% en el 2000 al 25% en el 2013. En ese plano mitiga parte del daño hecho en la balanza comercial por la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales. Promueve, si el ambiente de política económica lo incentiva, la inversión privada al ofrecer un servicio con costo competitivo. Ayuda a reducir el déficit fiscal.

3. ¿En que influyen las condiciones nuevas de las relaciones Cuba–Estados Unidos en la economía de todo el continente?
A corto plazo casi nada. Ya abordé este tema en la columna anterior. El paso dado por los EE.UU. y Cuba tiene inicialmente una enorme trascendencia política. Acaba con una práctica inhumana, antidemocrática, cuyos efectos prácticos en el debilitamiento político del Gobierno cubano, esencia de la medida en su inicio, han sido nulos.

No consiguió doblegar el sistema dictatorial de la isla, ni proteger los derechos humanos. Ocasionó daños económicos colaterales y ofreció una excusa al sistema de planificación dirigida y absoluta para justificar su fracaso.

Abre una esperanza de un diálogo que podría flexibilizar la conducción de acuerdo bilateral ligado a posturas menos extremas que incuben, de manera programada, lenta posiblemente y con certeza gradual la aplicación de principios más cercanos a una organización de mercado que sea más inclinada a respetar y promover la inversión privada.

En un inicio, la radicalidad de una parte de los republicanos en el congreso de la unión hará difícil esta tarea.

4. ¿Se puede pensar que habrá más ajustes este año como el recorte presupuestario anunciado?
Si las condiciones internacionales del petróleo se mantienen o deterioran más, es altamente probable una mayor profundización de las medidas de ajuste.

El sector externo requiere una aproximación mayor al equilibrio. En otras palabras significa compensar la brecha neta creada por la reducción de exportaciones de hidrocarburos, deducido el efecto favorable proporcionado por los precios inferiores de los combustibles importados y la contracción de las compras de automotores, sus CKD y el impacto del aumento de aranceles, que incluye las medidas llamadas de salvaguardia con Colombia y Perú.

Seguramente el Gobierno buscará más créditos externos a los ya anunciados, posiblemente de fuentes cercanas a los multilaterales y si las condiciones del mercado mejoran, tratará de colocar una nueva emisión de bonos. Sin embargo, dependerá de cuanto obtenga y cuando lo consiga para no cerrar más importaciones.

En la parte fiscal, habrá menos transparencia en especial por la discrecionalidad en el manejo de las inversiones públicas. Sólo si aquello no le alcanza o la caja fiscal se vacía, es posible ver más endeudamiento interno usando el ahorro privado, o a lo mejor imponiendo nuevos tributos. El limitante de la disponibilidad líquida de la RILD puede ser un problema complejo.

5. ¿Hay condiciones para establecer que el precio del crudo se estabilizará en USD 70 por barril hacia fin de año?
Es muy difícil ver ese escenario sin cambio de fondo en la conducta de los productores. O una alteración en la geopolítica mundial. La estructura de producción de este mercado cambió.