León Roldós

“….la operación limpieza”

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Así llama Erdogan el dictador turco –con membrete de Presidente- a la feroz represión impuesta en Turquía después de los hechos del 15 de julio del 2016, en que acusa, hubo un levantamiento militar, hecho cierto, pero que los políticos opositores a su dictadura señalan que fue provocado por su entorno dirigido por el Primer Ministro Binali Yildirim.

Son miles los militares, intelectuales, empresarios, religiosos y opositores sometidos a torturas, con la amenaza de instaurar la pena de muerte.

En Turquía no hay espacio de poder que no controlen Erdogan-Yildirim, que son como “uña y mugre”, vinculados desde los años noventa del siglo XX, cuando el primero fue Alcalde de Estambul y el segundo dirigió un proyecto de ferris en que se introdujo un grupo empresarial relacionado con él. Luego, con Erdogan de Primer Ministro (2002- agosto del 2014) y posteriormente Presidente, Yildirim fue Ministro de Transporte, Marina y Comunicaciones, hasta que en mayo del 2016, desplazan al entonces Primer Ministro y el cargo lo asume Yildirim.

Yildirim, como Ministro de Comunicaciones, fue reiteradamente acusado de hackear, interceptar y desviar comunicaciones a fin de que no lleguen a sus destinatarios, además suspendiendo cuentas de YouTube y Twitter. Como Ministro de Transporte y Marina, su grupo familiar, pasó a controlar puertos y flotas navieras, una de las empresas de ese grupo es Yilport Holding, a la que por intermedio de una empresa del mismo nombre, pero con sede en Holanda, Yilport Holding N.V. –que puede emitir acciones al portador, una especie de máscara para ocultar el rostro de accionistas- que a su vez usa el membrete de otra compañía, se le acaba de dar en concesión las instalaciones de Puerto Bolívar, Provincia de El Oro, por cincuenta años.

Erdogan repite que fue “un milagro de Dios” el levantamiento militar del 15 de julio del 2016, porque le permite ejecutar la “operación limpieza”, realmente parece que fue un hecho de Satanás para perseguir a los que no se le someten.

En nuestra región, Daniel Ortega aparece en Nicaragua como un “Somoza” de décadas atrás, aun cuando no usa ese apellido y estamos en el siglo XXI, haciendo de la familia la detentadora – propietaria del poder. Maduro en Venezuela anuncia que la represión que va a imponer hará que a Erdogan se lo considere “un niño de pecho”; y, para evidenciarlo ordena que renuncien – o si no serán separados- todos los empleados públicos que hayan suscrito con otros cientos de miles de venezolanos- la petición del referéndum revocatorio contra él, como que si fuese propietario del servicio público en Venezuela.

¿Sufragios libres en regímenes como los mencionados, además dominados por la corrupción? Sueño de ingenuos.