Sebastián Mantilla

Opciones de política

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La caída en los precios internacionales del petróleo es una realidad. Aunque en días pasados el precio del crudo marcador (WTI) ha tendido a recuperarse luego de haber alcanzado uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años (USD 66,15), este continúa por debajo de los USD 70 por barril. Esto ha significado que el petróleo ecuatoriano tipo Oriente se cotice la semana pasada en USD 58,90.

Uno de los factores determinantes en esta caída de los precios tiene que ver con la oferta. Actualmente existe en el mercado más crudo del que se puede demandar. No solo que la OPEP (influenciada principalmente por Arabia Saudita) ha decidido mantener su cuota de producción de 30 millones de barriles al día sino que países como Estados Unidos han comenzado a usar sus propias reservas de petróleo, lo cual está afectando al mercado. Su capacidad de producción se acerca en la actualidad a 9,5 millones de barriles. En consecuencia, así como el factor de la oferta está incidiendo en los precios, existe también un factor de especulación que afecta hoy en día en el mercado.

No obstante, es muy difícil que en el 2015 el precio del petróleo ecuatoriano se cotice a USD 79,70, tal como fue establecido en la Pro forma presupuestaria. Venezuela, pese a los errores cometidos por sus autoridades económicas, tiene un precio de crudo de USD 60. Algo mucho más real.

De esta manera, una caída pronunciada en los precios del petróleo (menos de USD 70 por barril) no solo que complica el financiamiento del Presupuesto sino que reduce sensiblemente las opciones de política económica.

El petróleo sigue siendo el principal producto de exportación. En el 2013 el Ecuador recibió cerca de USD 13 400 millones de las ventas de crudo al exterior. Una caída a USD 70 significaría no solo USD 1 500 millones menos para el Presupuesto General del Estado, sino menos recursos para cubrir el subsidio de importación de derivados (USD 4 000 millones), el pago a las compañías privadas (USD 1 600) e inversión para el aumento de la producción por parte de Petroecuador y Petroamazonas (USD 3 800). Esto se agrava cuando se toma en cuenta que la Pro forma 2015 fue aprobada con un déficit de –USD 5 369 millones. Si a este valor añadimos lo que se dejaría de percibir por una baja en los precios del petróleo, el requerimiento de recursos rebasaría los –USD 7 439 millones.

Por este motivo, aunque eventualmente el Gobierno puede contraer más deuda pública, no es suficiente. De ahí que se piense en la creación de nuevos impuestos, una reducción de las inversiones del Estado, se restrinjan aún más las importaciones, no se pague al IESS el subsidio del 40% de las pensiones o se piense en un aumento del encaje para el sistema financiero.

Sin embargo, el Gobierno debe “tomar al toro por los cuernos”. Se hace necesaria una reducción sustancial del gasto público. De lo contrario, seguimos tapando parches.