Alberto Molina Flores

Olvidos y condecoraciones

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7 de November de 2013 00:01

Con motivo del Día de los Difuntos, el diario EL COMERCIO nos trajo una crónica sobre los héroes olvidados con el título: "Los patriotas yacen olvidados en El Tejar", y reseña: "Fueron militares, héroes a quienes el actual Ecuador les debe parte de la Independencia. Los restos de los combatientes de la Batalla de Pichincha reposan en El Tejar, el cementerio público más antiguo de Quito, (…). Algunas personas limpian las lápidas, otras colocan flores o, simplemente, rezan en voz baja. Pero las tumbas de no menos de 300 soldados, entre próceres y españoles que murieron el 24 de Mayo de 1822, permanecen olvidadas. No hay flores ni banderas dibujadas sobre las lápidas".

Esto sucede con quienes ofrendaron sus vidas por la libertad; igual ocurre con aquellos héroes que entregaron sus vidas defendiendo a su patria en la Guerra de 1941; la Asamblea, el Gobierno, las autoridades militares no se han acordado del Mayor Galo Molina Gándara, Comandante Rafael Morán Valverde, Capitán Edmundo Chiriboga, Teniente Hugo Ortiz, Capitán Carlos A. Díaz, Teniente Gustavo Ledesma, Cabo Luis Minacho, etc. todos ellos derramaron su sangre defendiendo heroicamente sus puestos de combate en Quebrada Seca, Rancho Chico, Las Palmas, Chacras, Bejucal, Yaupi, etc. El recuerdo de "La Guerra del 41" y la de los héroes que murieron en defensa de la heredad nacional, cada vez se hace más borroso.

Aún está fresca en nuestra memoria la llamada Guerra del Cenepa de 1995, en la que el pueblo ecuatoriano a través de sus Fuerzas Armadas se cubrió de gloria, en una defensa heroica bajo la consigna de "Ni un paso atrás". Como un homenaje a los héroes y en gratitud a los soldados que entregaron sus vidas en defensa de la patria, se levantó un monumento en la llamada Ciudad Mitad del Mundo. Ese monumento era una alegoría que perpetuaba la memoria de quienes cayeron en combate y un referente de entrega y sacrificio para las futuras generaciones; sin embargo, inexplicablemente, ha sido sacado del lugar en el que fue erigido (no se conoce si fue destruido o reposa en un obscuro rincón de una bodega); en ese lugar se está construyendo la sede de Unión de Naciones de Suramérica (Unasur), cuyo edificio llevará el nombre del fallecido presidente argentino Néstor Kichner.

Algo verdaderamente insólito, la Asamblea le rindió homenaje al fallecido líder del grupo subversivo "Alfaro Vive Carajo" (AVC), Arturo Jarrín y le otorgó post mortem la condecoración "Vicente Rocafuerte al mérito social". Los miembros de AVC son autores confesos de asaltos, asesinatos, secuestros, robo de armas, etc. Una asambleísta, sin inmutarse, se refirió al "heroísmo" y a la "lucha" que impuso Jarrín como líder del movimiento AVC y señaló que "hoy forman parte de la revolución ciudadana". (Sin comentarios).