Martín Dassum

El olivar

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En la Lima horrible de Sebastian Salazar Bondy, que realmente no es nada horrible, se extiende el Bosque del Olivar, un espacio de veinte y tres hectáreas en el distrito de San Isidro, que a decir verdad es un lugar que puede, con la consideración del caso, ser catalogado como el parque central de Lima, referenciado al que existe en la isla de Manhattan.

El parque cuenta con más de mil quinientos Olivos, algunos sobre pasan los 400 años, fue declarado monumento nacional en 1959 justamente por lo que significa esta colección de árboles que solo puede ser vista en algún lugar del medio oriente.

Este parque que perteneció al Conde de San Isidro, hoy es un espacio de recreación visitado por miles de personas, residentes y turista de la ciudad. Niños paseando en su triciclo con sus madres o la respectiva nana, parejas de adultos tomando su paseo diario de la mañana, algunos enamorados compartiendo el aire fresco, algunos otros haciendo ejercicio, otros simplemente en grupo conversando y más de un joven revisando su celular.

Un parque-bosque bien cuidado con seguridad plena, el Serenazgo del distrito hace un muy buen trabajo; que tiene como muy pocos, casas de vivienda muy elegantes, muchas embajadas, comercios y hasta un museo, edificaciones que forman parte de este magnífico escenario. En la vereda de la calle La República, hay una laguna, donde palomas de aspecto especial, que deben pertenecer a algún grupo de rock, por el copete que tienen, son parte integral del paisaje y comparten con los visitantes la fría y nublada mañana.

Avanzando por la misma vereda se encuentra el Hotel Olivar, hoy parte de la cadena Sonesta, hotel con una linda vista al parque y que en la parte inferior solía haber un gimnasio, donde todas las pitucas de Lima hacían ejercicio, me parece haberlo visto cerrado.

La última vez que estuve en el hotel fue a mediados del año 2005, nos quedamos 3 días por temas de trabajo con mi colega y amigo Alberto Ruiz. Terminábamos la jornada y nos disponíamos a salir al aeropuerto Jorge Chávez y llego un jeep de las fuerzas armadas del Perú, se bajó un pasajero que entró al hotel y pidió una habitación, le registraron y pagó en efectivo y por adelantado. Coincidencialmente en esa época un ex presidente había salido del país, no logró morir en el intento, más bien tuvo que apurarse a salir de Palacio. El caballero era el mismo que estaba en el counter de la recepción ese día, lo interesante es que no lo habíamos visto desde la revuelta de Abril. No lo saludamos y salimos con premura, teníamos el tiempo justo. Camino al aeropuerto, me hacía la pregunta de cómo un ciudadano común y corriente que ya no tenía cargo alguno, se trasladaba en un vehículo militar de las fuerzas armadas peruanas. ¿Sería un amigo de él, que utilizó el auto de la nación para hacer el transporte, o algo más?