Miguel Rivadeneira

Ojalá conmueva alerta militar

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9 de April de 2012 00:01

Qué pena que en el país actual se minimicen las advertencias de las amenazas y los problemas estructurales de fondo. No se puede seguir pensando solo en rechazar las críticas con discursos de contraataque en lugar de dar la verdadera dimensión de los hechos. Ese ha sido el caso del envío de droga en valija diplomática. Más allá del peso enviado, quiénes son los responsables, que establecerán las investigaciones, y la acusación a los medios que difunden la información debe preocupar el tema de fondo: la perforación de las instituciones y la dimensión de la gravedad del asunto.

Uno de los problemas internos representa el crecimiento de los niveles de inseguridad, el impacto de la violencia que viene desde Colombia pero también las amenazas desde la frontera sur, la injerencia del narcotráfico, la factura por la total apertura en el ingreso de extranjeros y la acción de las bandas y el crimen organizado.

En lugar de convocar a la unidad nacional para enfrentar al unísono y dar la guerra a estos verdaderos males, lo que se hace es tratar de deslegitimar los mensajes y a los mensajeros y se minimiza la realidad. Los ejemplos de la violencia en Colombia y México no se toman en su real dimensión cuando el Ecuador está conectado con las drogas y se ha tornado en una plataforma internacional del delito, como señalan en forma reiterada expertos del nivel de Fernando Carrión.

Al presentar el Plan Estratégico y el informe de gestión 2011 de FF.AA., el jefe del Comando Conjunto saliente, general Ernesto González, hizo un llamado a la unidad nacional frente a las amenazas por el impacto de la violencia en Colombia, el aumento de las actividades del narcotráfico, de las bandas y el crimen organizado. La necesidad de juntar las capacidades para enfrentar las amenazas de orden interno. Hace poco, en otro desgaste estéril, se abrió una polémica desde el sector oficial por la mención que hiciera al tema el anterior Comandante del Ejército.

Si no se quiere creer a nadie que no se identifique con el poder, por lo menos procesen lo que la institución militar vienen advirtiendo al país en forma reiterada. A diferencia de FF.AA. destruidas en sus conceptos y formación (el caso de Venezuela) y otras instituciones en las peores crisis de su historia (la Policía Nacional), en el país existen FF.AA. profesionales, pilar fundamental del sistema democrático aunque le hayan quitado de la Constitución de Montecristi que sean garantes del ordenamiento jurídico del Estado. Pese a la norma, volvieron a demostrar en la práctica el 30 S.

Hay que reflexionar y enterrar la visión parroquiana que solo busca mantener los votos y los adeptos internamente en lugar de preocuparse de la imagen internacional que se ha deteriorado. Basta escuchar en reserva lo que piensan embajadores de países amigos.