Carlos Larreategui

Una OEA bajo asedio

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13 de June de 2012 00:03

No es usual que un jefe de estado participe en la reunión de Cancilleres de América violentando una agenda convenida de antemano e interviniendo en el acto inaugural con un discurso alejado de los propósitos de la reunión. Sin embargo, y como parte de una acción concertada con los países del ALBA, el Presidente Correa irrumpió en la reunión de Cochabamba y lanzó severas críticas en contra de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y de la propia OEA. El furibundo ataque fue secundado por el anfitrión, Evo Morales, y contó con la bendición de un ausente Coronel Chávez. El ALBA ha destapado finalmente sus cartas y ha lanzado una ofensiva final en contra de la OEA aprovechando las aspiraciones del Brasil y el descontento generalizado con la inocua y ambivalente gestión del Secretario Insulza.

La OEA y sus estructuras orgánicas fueron levantadas sobre la base de los principios de la democracia liberal. Uno de los pilares del sistema interamericano es la Carta Democrática, suscrita por los países del Continente para preservar y nutrir la democracia y el conjunto de libertades que vienen asociadas. Este instrumento define las condiciones indispensables para que exista una democracia, a saber: el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas ; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.

Los populismos autoritarios de nuevo cuño agrupados bajo el ALBA desprecian el modelo liberal por ser incompatible con su esquema de poder que fusiona las instituciones políticas con el caudillo bajo una síntesis autoritaria. Hay un conflicto abierto entre los dos esquemas políticos que la OEA ha pretendido negar y que ha terminado por fisurar sus estructuras. Durante estos últimos años el Secretario Insulza se ha hecho de la vista gorda frente a los abusos del socialismo del Siglo XXI en materia de libertades y ha tolerado la destrucción de la democracia representativa en varias naciones.

El debilitamiento de la OEA arrancó hace varios años bajo complejidades que escapan al radio analítico de esta columna. Factores tales como la política exterior de los EE.UU. luego del 11/9, el surgimiento del Brasil como una potencia regional con aspiraciones hegemónicas, los fracasos económicos de algunos regímenes democráticos o el advenimiento de los populismos autoritarios en el Continente, han resquebrajado el sistema interamericano. Los ataques del ALBA hacia la OEA buscan sustituir sus andamiajes por otros que legitimen los regímenes caudillistas y autoritarios de América Latina y toleren sus violaciones a los derechos individuales y a los principios democráticos.