León Roldós

Odebrecht y el Socialismo S. XXI

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Lula, Correa y Chávez, se reunieron en Manaos, el martes 1 de octubre del 2008. Lo de Odebrecht fue uno de los ejes de la reunión. Correa el lunes 23 de septiembre había expulsado a Odebrecht. Lula tranquilizó a la empresa “.. habrá elecciones el domingo, dejemos pasar la pelota para solucionar este problema”. El domingo 29 fue la consulta para aprobar la Constitución.

Ocho días después de la expulsión, Lula impulsó el tema. En Manaos expresó: “No tengo dudas de que Ecuador es un gran socio de Brasil, Rafael es un gran amigo” (…) “si hubo un problema con la empresa, será solucionado y continuaremos siendo socios como siempre fuimos”. El Coronel Chávez puso la cereza al pastel: “Odebrecht es un ejemplo de transparencia y merece confianza absoluta”.

Correa explicó “En los próximos días sabrán cuál va a ser nuestra posición definitiva”. Odebrecht el 26 de septiembre había presentado una nota asumiendo las compensaciones que el Ecuador reclamaba, inclusive la devolución del generoso premio –USD 13 millones- por la conclusión adelantada de la obra de San Francisco.

Para fraudulentos los de Odebrecht, difícil ganarles.

Lo del premio de San Francisco, de cuyo riesgo de colapso se estaba advertido cuando Correa la inauguró el 2007 es uno de los fraudes.

Días atrás, en voz de Fabricio Correa se ha puntualizado que en el contrato de Carrizal Chone en Manabí, había que dar la imagen de un descuento que estaría haciendo Odebrecht, y lo que se hizo fue disminuir el precio, pero por disminución de obra, no por rebaja de precio; y, en el presupuesto de Toachi Pilatón se haría aparecer un incremento de potencia con una inversión adicional de algo más del 1%, pero incrementando el precio en el 20%: dos fraudes contractuales. ¿Habrá habido más?

La negociación se extendió, realmente estaba indignado Correa, pero terminó aceptándose compensaciones por menos de la mitad de lo inicialmente calculado, entre reparaciones y devolución de fondos; sin embargo, en los años que siguieron, como que se tomó literalmente lo que Chávez expresó en Manaos sobre Odebrecht “merece confianza absoluta” y se multiplicaron las contrataciones con esa empresa.

Lo del metro en Quito es un tema adicional a lo negociado por el Gobierno.

Pasar de la indignación a las compensaciones rebajadas –supuesto beneficio ilícito para Odebrecht en USD 116 millones- y a los nuevos contratos por valores muy superiores a los anteriores, es lo que habría sido remunerado con “USD 33.5 millones” a funcionarios del Gobierno.

La espera de asistencias penales internacionales y del supuesto acuerdo de reparaciones que no se concretan, llevan a generar la percepción de encubrimiento y de autoprotección de quienes aun deciden en el Ecuador.