Rodrigo Fierro

Los nuevos tiempos

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9 de June de 2011 00:02

Con el triunfo de Ollanta Humala van evaporándose de la geografía sudamericana aquellos espacios en los que se imponía el capitalismo salvaje, del que hablaba el papa Juan Pablo II, para asombro de sociólogos y economistas independientes.

En un país que sufrió las experiencias de ser gobernado por quienes representaban los extremos del espectro político, al presidente Piñera, industrial, se le puede ubicar como gobernante de centro. Es también el sitio que le corresponde al presidente Santos, pese a que su antecesor y aparente mentor, Uribe, fue el representante del más craso contubernio entre la extrema derecha económica y la delincuencia política organizada, que no otra cosa eran los paramilitares colombianos. Chile y Colombia, dos países sudamericanos en los que el gran dinamismo de sus sociedades está dado por la madurez a la que han llegado sus ilustrados dirigentes, entre los que se incluyen intelectuales, académicos e investigadores científicos. En todos los órdenes, quienes dirigen los destinos de esos países lo hacen con los conocimientos que se requieren para emerger del pantano del subdesarrollo. Es también el caso del Brasil con Lula y la actual Presidenta, socialistas, convencidos de que al desarrollo se llega con inclusión social, dos objetivos en la mira. Los resultados extraordinarios: a Brasil se lo incluye entre los países emergentes con China e India.

Desde mediados del siglo pasado, a los argentinos se les vio animados de un fuerte sentimiento nacionalista, muy sensibles ante la inequidad en la que habían caído, pese a que el capitalismo neocolonialista le había llevado a la Argentina a ocupar el décimo lugar entre los países más ricos del mundo. De ahí surgió el Justicialismo, con ríos de seguidores, cuya fidelidad aún se mantiene pese a los garrotazos recibidos tanto por los militares como por sus propios dirigentes. En todo caso Argentina -al presente- es un país que ofrece resistencia al capitalismo salvaje, y sus demasías al igual que sucede con Uruguay y Paraguay. En Bolivia se imponen las matizaciones de rigor.

En cuanto a Venezuela, por lo que se ve, como eso de las milicias populares y otras barbaridades, Chávez también se halla empeñado en oxigenar con aires tropicales ese socialismo marxista-leninista cuyos coletazos finales se están dando en Cuba. A este paso, Venezuela volverá a caer en lo que fue ‘el no va más del capitalismo bestial’.

Es el Perú profundo el que le dio el triunfo a Humala. El Perú de ese 30% de margi-nados de los beneficios de un portentoso crecimiento económico. Llega a la Presidencia con las justas: un país polarizado, de mitades desequilibradas. Al igual que el Ecuador que recibió Correa, un Perú en el que está por hacerse lo que significa beneficio nacional, el compartido, el que con equidad se llega al desarrollo.