Antonio Rodríguez Vicéns

¿Nuevo opio de los pueblos?

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7 de June de 2011 00:02

El dictador de Carondelet ha dicho que "la prensa es el nuevo opio de los pueblos". Entre finales de 1843 y enero de 1844, el joven periodista Karl Marx redactó la 'Introducción' a su 'Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel', que publicó en los 'Anales franco-alemanes'. En ese trabajo afirmó que "la religión es el opio del pueblo". Esta frase, que es la conclusión de un razonamiento complejo, ha sido utilizada, fuera de su contexto y convertida en tópico, sin ninguna relación y casi siempre distorsionando su sentido, por novísimos ideólogos que, con un pedante aire de suficiencia profesoral, disimulan su superficialidad y su ignorancia o, por lo menos, su desconocimiento de la difícil y densa obra del filósofo alemán.

Karl Marx manifiesta que “el hombre, que en la fantástica realidad del cielo, donde buscaba un superhombre, sólo ha encontrado el reflejo de sí mismo, no se sentirá ya inclinado a encontrar solamente la apariencia de sí mismo, el no-hombre, donde lo que busca y debe buscar necesariamente es su verdadera realidad”. El hombre, añade, “no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo”. Todo lo contrario. “El hombre es el mundo de los hombres, es el Estado, la sociedad”. Este Estado, esta sociedad, concluye, producen la religión, “una conciencia del mundo invertida…”“El hombre hace la religión, y no la religión al hombre”.

La crítica de la religión, continúa Marx, es, “en germen, la crítica de este valle de lágrimas…”“La religión es la teoría general de este mundo, su suma enciclopédica, su lógica bajo forma popular…”“La religión es la autoconciencia y el autosentimiento del hombre que aún no se ha encontrado a sí mismo o ha vuelto a perderse”. Es, en pocas palabras, la manifestación de una limitación o carencia del ser humano, cuyas causas hay que buscar en sus condiciones materiales, reales. La religión es, “por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada, el corazón de un mundo sin corazón… La religión es el opio del pueblo”.

La lectura y comprensión de las obras de Marx es una tarea ardua. Un enriquecedor desafío cargado de dificultades. Los arrogantes charlatanes, en el estéril empeño de manipular sus opiniones, desconocen que Marx, por esa misma época, en mayo de 1842, había escrito para la ‘Gaceta Renana’ tres artículos sobre la libertad de prensa. La defendió con su característica pasión. Condenó y calificó a quienes rechazan la libertad de prensa como “altaneros y supersabios burócratas”. “Al poner en tela de juicio una libertad determinada, se pone en tela de juicio la libertad. Al echar por tierra una de las formas de la libertad, se rechaza la libertad entera…”“La mala prensa”, recalcó, “es la prensa censurada”.