Miguel Rivadeneira

Nuevas vías, viejas prácticas

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28 de julio de 2014 00:00

El mejoramiento de la infraestructura física es más fácil realizar si se cuenta con los recursos para ello. Sin embargo, más importante en una sociedad es el cambio educativo y cultural que permitan usar esas transformaciones para mejorar los niveles y la expectativa de vida de los ciudadanos. Por eso los cambios no pasan de la obra física y el segundo, de las conductas, no mejoran.

Qué se saca con el mejoramiento de las principales vías del país, que es importante, plausible y positivo para el desarrollo, cuando los conductores del servicio público y también los particulares no han cambiado de prácticas y siguen con las mismas irresponsabilidades que se reflejan en los accidentes. Mala conducción, impericia y a veces en estado de ebriedad, lo que representa un verdadero peligro para el resto. Pese a los controles esporádicos y parciales de velocidad, de nada sirve la vigencia de la Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial si no se aplican todas sus disposiciones. La ley se acata pero no se cumple y se irrespeta.

Resulta un peligro, que a nadie le importa, a la cabeza las autoridades, la conducción de un vehículo con el uso desafiante del celular de quienes están al frente del transporte público o particular, sin importarles un comino las implicaciones que eso conlleva para el resto de personas. Lástima que solo cuando se producen accidentes, con muertos y heridos, les remuerde la conciencia, pero tardíamente y luego todo vuelve a lo mismo.

Lo que debe importar es la responsabilidad de todos cuando se transita por las carreteras del país, no solo el mejoramiento vial, que con la propaganda oficial se vende y la gente cree que con ello se ha logrado todo. Más importante son los cambios culturales, la educación vial y las medidas preventivas para reducir sustancialmente los desastres diarios. Gran parte de esta irresponsabilidad se refleja a diario en las vías. Según la Federación Internacional del Automóvil, la tasa en el Ecuador es de 17 muertos por cada 100 000 habitantes, cuando el promedio en la región fue de 16 en el 2013. Lo ubica como el país que está peor cuando se compara la tasa de fallecidos con el tamaño del parque automotor.

En la nueva ley, vigente desde agosto del 2008, se puso la quinta disposición transitoria que no se ha cumplido a cabalidad. Dice que en el plazo máximo de 180 días (febrero del 2009) el Ministerio de Educación en coordinación con la Comisión Nacional incorporará en los planes de educación nacional todos los temas relacionados con las disposiciones de esta ley. La educación vial permanente es fundamental, al igual que la capacitación previa para conductores profesionales y no profesionales, con rigurosidad como hacen unas organizaciones. ¿Qué va a pasar con las escuelas de conducción no profesional? La prevención es fundamental al igual que el respeto a la ley.

mrivadeneira@elcomercio.org