5 de April de 2010 00:00

Nuestro pobre país rico

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Benjamín Rosales

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A pesar de los múltiples recursos con que cuenta nuestro país, no somos capaces de utilizarlos para impulsar el desarrollo socio económico de la mayoría del pueblo ecuatoriano. Por comparación, acabo de regresar luego de 20 años a República Dominicana, que tiene más del 80 % del número de habitantes que Ecuador y solo un 20% de su territorio, pero alcanza un buen nivel de desarrollo, y sin contar con los altos ingresos petroleros que han beneficiado a nuestro país. Han tenido un fuerte crecimiento del turismo y agroindustria, y buen aprovechamiento del pequeño recurso minero, gracias a políticas estables que motivan la inversión.

Hay otros ejemplos en nuestra América, como Costa Rica, Chile o Uruguay, en donde la aplicación de políticas que promueven seguridad interna, racional explotación de recursos, estabilidad jurídica y económica, logran niveles satisfactorios de progreso. En nuestro pobre país rico, parece que ciertas autoridades y algunos grupos sociales están empecinados en ahuyentar la inversión, destruir la producción y empobrecer a la nación.

En cualquier país, los habitantes agradecen a Dios la presencia de recursos minerales y procuran su racional explotación para beneficio de la sociedad. En Ecuador, líderes que representan a grupos étnicos y organizaciones ambientales extremistas, hablan de proscribir la explotación del oro, cobre, plata, etc, con que la bondadosa naturaleza nos ha beneficiado. ¡Debemos estar locos!

¿Cómo vamos a impulsar la industria turística, aprovechando la hermosa y prodigiosa belleza natural que tenemos, si el Gobierno se empeña en mantener políticas, como el libre ingreso al país y disminución de penas a criminales, que han aumentado la inseguridad ahuyentando a visitantes?

Un Gobierno que confronta constantemente a inversionistas, constructores, periodistas e instituciones, nacionales y extranjeras, sin negociar para solucionar los problemas, así tenga muchas veces la razón, ¿cómo puede generar o provocar tranquilidad y trabajo?, que es lo que la gente necesita. Muchas de las políticas de confrontación que dañosamente se aplican en Ecuador están inspiradas en ideologías fracasadas, que han empobrecido drásticamente a naciones como la cubana, en donde son pocos los que tienen la dignidad de un trabajo y sobreviven solo gracias a la caridad del Estado. El llamado “socialismo del siglo XXI” está logrando incluso, que un país muy afortunado en recursos como Venezuela, disminuya el empleo y el estándar de vida.

No debe el Gobierno abusar de la confianza dada por el soberano, que quiere progreso y desarrollo, y está recibiendo demagogia, circo, desengaño y desempleo.

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