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2 de December de 2012 00:01

‘Lo importante, que no hay nada importante, es dar una solución hermosa a la vida”, escribía Miguel Hernández, agonizante en la cárcel franquista; esta exclamación traduce para mí, como solo un poeta pudo expresarlo, aquello a lo que, no sin vanidad, y con plena conciencia de mis límites, llamo “mi vocación”. La búsqueda de belleza ha animado mi vida; a esta luz entiendo mis quehaceres, errores y sueños. Que tal inclinación derivara hacia el amor a la palabra; que haya abarcado tanto y resultado en tan poco no es imputable al azar, sino a mi evidentísima condición humana.

Y pues con la palabra hemos dado, vamos a las 22 academias que preservan y difunden el espíritu de la lengua. Cada uno de sus miembros, previa una valiosa y reconocida labor lingüística o literaria –requisito ‘sine qua non’ para su pertenencia académica- contribuye a ello; la Academia lo reconoce y consagra; ‘consagración’ que explica nuestra “vejez”.

Desde 1998, se han publicado el Diccionario Panhispánico de dudas, la colosal Nueva Gramática y la enciclopédica Ortografía. El Diccionario de americanismos, primero en los 300 años de historia académica. Ediciones de Cervantes, García Márquez, Neruda, Mistral, Fuentes, Vargas Llosa (todos americanos, salvo Cervantes), con singulares estudios críticos.

Incansables documentos panhispánicos –realizados por toda la hispanidad- han exigido y exigen, Internet mediante, nuestra participación: el Diccionario esencial, el Diccionario práctico del estudiante; la adición y supresión de artículos, cambios y enriquecimiento de definiciones de las nuevas ediciones del DRAE. Cada texto retornó a la RAE con sugerencias, correcciones y aportes de la AEL, para que el español del Ecuador se incluyera en ellos: ¿Vos vienes también?; Dame trayendo agüita, no seas malita; ¿Te mandaron sacando?; Voy a volver; ¡Ya mismito topamos! , léxico y sintaxis ecuatorianos que ya registran esa noble gramática descriptiva del español ¡de 3 000 páginas!, cuyo Manual todo hablante debe, al menos, hojear, y el DRAE.

Hoy elaboramos una página virtual que responderá a sus consultas idiomáticas e informará –penosamente, a falta de otros medios- de nuestras actividades, entre ellas, la de redactar el Diccionario académico de ecuatorianismos, primero en los 138 años de vida de nuestra AEL, la segunda de América: tenemos lista una base léxica ecuatoriana que ingresará a la red y progresará con su cooperación.

Lo importante es “dar una solución hermosa a la vida”. Interprete cada uno esa solución como su espíritu se lo pida. Nosotros estamos en eso. En transmitir, difundir, vivificar, gracias a la lengua castellana, cuya decisiva belleza enamora, nuestra deleznable condición humana.
Columnista invitada