Walter Spurrier

No habrá cambios

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El plan económico del gobierno, plasmado en el presupuesto 2018 y en el proyecto de ley de reactivación, es una continuación de aquel del presidente Correa. Es así porque “ese es el proyecto que ganó las elecciones. Debemos ser consecuentes con aquello”, declaró el Presidente Moreno en Madrid para El País.

Así Moreno puso fin a la especulación que su declaración que Rafael Correa no dejó la mesa puesta era una clarinada que el gobierno cambiaría de rumbo económico. Que a los 100 días, pensamos unos. Que después de la consulta de febrero 4, aún piensan otros.

En cuanto al proyecto urgente, me cuento entre los que especularon que la salida de Rivera y Martínez de posiciones claves en el equipo económico se debía a la inconformidad del Presidente con su contenido. Tampoco es así. El veto parcial reversa ciertos cambios introducidos por la Asamblea, pero no sustituye nada de fondo de lo presentado en el proyecto inicial. La ley urgente refleja el pensamiento del primer mandatario.

Se ratifica la infidencia de Mangas. El acuerdo ProponLE de la campaña, y el Consejo Consultivo conformado con presencia de los privados, tuvieron como objetivo que los empresarios se considerasen escuchados. Y en efecto, lo fueron. “Pero no cederemos en nada” dijo Mangas, y así fue.

Los cambios, como lo relativo al dinero electrónico, se dan para corregir errores del gobierno anterior, y no por ser planteamientos de los privados.

Se sabía de antemano que Moreno es socialista, quiere decir que le preocupan más la redistribución de la riqueza y la reducción de la pobreza que el crecimiento económico, lo cual de ninguna manera es una crítica. Una alternancia en el poder entre derecha e izquierda moderadas es buena, ya que los unos enriquecen al país, los otros se aseguran que esa mayor riqueza llegue a todos.

Eso se está dando en Chile, en que se alternan Bachelet y Piñera. La economía se ha estancado, y los chilenos eligen a Piñera para un segundo período no consecutivo, para que imprima dinamismo a la economía. De tener éxito, ya vendrá un gobierno socialista para repartir mejor la nueva riqueza.

Acá, el problema reside en que bajo el gobierno socialista de Correa no se creó nueva riqueza. Lo que hicimos fue dilapidar la lotería petrolera. Se hizo harta obra pública que no trajo un importante crecimiento de la producción. En cambio, nos queda una gran deuda externa. Al gobierno socialista actual le toca, muy a su pesar, reactivar la economía. Le ley de reactivación apoya a la microempresa, lo cual es positivo. Pero tiene un sesgo contra las empresas medianas y grandes. La inversión privada importante quedará circunscrita a minas y petróleos. Como van las cosas, en el 2018 tendremos a lo sumo un crecimiento similar al de la población.