24 de December de 2010 00:00

Es que es Navidad

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Pablo Ortiz García

Nunca entendí por qué en las semanas previas a Navidad mucha gente demuestra una faceta positiva de su personalidad, distinta a la de los 11 meses anteriores a diciembre. La ocultan tal vez pensando que ser agradable, gentil y humano es signo de debilidad. El primer ejemplo lo apreciamos en el Presidente que presenta una generosidad ajena a él, al permitirnos descansar una semana de la sabatina del insulto, ataque y odio.

Los ministros, tal vez por estar cercano el nacimiento de Jesús, se dedican a hablar en tono conciliador. Otros permanecen en un silencio encantador. Los que hablan relatan sin muchos adjetivos calificativos las obras faraónicas realizadas desde su ministerio. Algunos siguen con la boca cerrada porque su “patrón” les mandó a callar, como por ejemplo el uruguayo, segundo a bordo del Ministerio de Relaciones Exteriores, que invitó al dueño de Wikileaks a vivir en Ecuador.

Los empleados públicos encargados de la tramitología que el ciudadano padece a lo largo del año, facilitan el proceso para que salga sin tantas trabas. ¡Es Navidad!, y un “reconocimiento” en forma de botella, caja de chocolate, artículo promocional, siempre es bienvenido, a pesar del decreto que prohíbe se les entregue una ‘tonterita’ por el cumplimiento de sus obligaciones.

Los choferes profesionales, es decir, muchos de aquellos que manejan buses y taxis sin importarles la vida de los pasajeros y de los peatones, desaceleran la velocidad de las unidades, y conducen con menos agresividad' tal vez por la congestión vehicular de las calles del país, y por el pésimo estado de las vías en muchas ciudades como es el caso de Quito.

La Navidad logra gestos generosos de los barrenderos. En las semanas anteriores al fin del año, llegan puntualmente a recoger la basura. No se les cae ni un solo desperdicio de las bolsas, y si ello llegare a suceder, se encargan de limpiar de inmediato, no lo dejan para que el dueño de casa salga a barrer la porquería que hacen los municipales. Es que es Navidad, y esperan la compensación que exigen a los propietarios de las casas por donde pasan.

Los desobedientes policías del 30 de septiembre se vuelven más severos con los que cometen alguna infracción de tránsito, pero en esta época todo es solucionable, si se entiende lo que dicen entre líneas. Los policías aceptan lo que creen se merecen por evitar molestias al conductor en Navidad.

La vida sería más llevadera si la gente fuera más positiva durante todo el año. Si el ejemplo llegara desde Carondelet, los ministros no serían tan agrios; los burócratas, más colaboradores; los choferes conducirían profesionalmente; los barrenderos trabajarían eficientemente; y, los policías fueran obedientes a órdenes superiores.

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