Jorge Ribadeneira

Y así nació la fiesta quiteña

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 32

La invitación del quiteñísimo vespertino Ultimas Noticias fue para que los habitantes de la ciudad intervengan en una serenata callejera el sábado 5 de diciembre de 1959, como un homenaje a la música nacional y a la fundación española de la ciudad.

La respuesta fue entusiasta y en 1960 se repitió la serenata. El lanzamiento pleno de la fiesta fue en 1961, cuando el popular dúo Benítez y Valencia cantó albazos y pasacalles en la Plaza Grande, desde el atrio de la catedral.
 Al son de los aplaudidos cantantes -Gonzalo Benítez y Luis Alberto Valencia- se armó el baile y en 1962 la invitación fue a la “fiesta quiteña”, ya no a la serenata.

La respuesta alegre no solo fue de los chullas sino también del presidente de la República, que si bien no bailó un cachullapi si se sirvió un buen trago en el corredor de Carondelet, aplaudido por los ciudadanos presentes, con un “Viva Carlos Julio”. 
 ¿Por qué una respuesta popular tan entusiasta? Fue, según los chullas, “porque Quito no tenía una buena fiesta bailable, ajo”.

Claro: el 24 de mayo se celebraba con una parada militar y el 6 de diciembre con una somnolienta sesión solemne del Cabildo quiteño. Mientras tanto, otras ciudades y hasta muchos pueblos se daban gusto bailando y festejando, sin saber que despertaban la envidia de los quiteños y hasta de los chagras residentes en la ciudad “carita de Dios”.


Luego de ese nacimiento, la fiesta quiteña se le fue de la mano a Ultimas Noticias. El baile se fue abriendo paso, siempre impulsado por la música nacional, y la celebración fue cada año más grande y siempre entusiasta. Con la circunstancia de que tanto los quiteños como sus amigos chagras no tenían miedo de farrear en las calles.

Claro, pues, Quito era una ciudad tranquila y se podía caminar en las noches por el Centro Histórico y sus alrededores sin que aparezca un punga o un asaltante. 
 Por añadidura, el vespertino, hizo un llamamiento a la alegría sana. Un año se produjo un reparto de licor y también la respuesta fue una campaña periodística y policial bajo el lema “alegría si, trago no”. 


La fiesta -que hoy está a cargo del Municipio- surgió en el 59 durante una reunión para jugar “cuarenta” entre los cantantes Benítez y Valencia y los periodistas César Larrea de Ultimas Noticias y Luis Banderas de El Comercio. La sugerencia fue invitar al público para una serenata con música nacional.

El quiteñazo César Larrea, jefe del vespertino, fue el ejecutor y en eso llegó a Ultimas Noticias el autor de esta nota, que redactó algunas alegres invitaciones y unos versos en la edición del vespertino del sábado 5 de diciembre de 1959, firmados por Soflaquito: “los aires de un sanjuanito- rasguen la guitarra amiga-y el chulla cantante diga-con pasión “lindo es mi Quito”.-Que viva viva el albazo-que viva la serenata- y que no falte la plata- para tomar canelazo”. Esta es la mini historia inicial de la hoy gigante “fiesta quiteña”, que comenzó hace 57 años con una serenata.