Óscar Vela Descalzo

Sin muertos…

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Hace pocos días se estrenó en las salas de cine de todo el país la nueva película de Sebastián Cordero, ‘Sin Muertos No Hay Carnaval’. Aunque entre nosotros no existe formalmente un espacio de crítica especializada, cuando se trata del director ecuatoriano más importante de la actualidad, de un actor reconocido como Andrés Crespo y de una película que desnuda con insolencia varios aspectos de nuestra sociedad e idiosincrasia, todos nos convertimos por un momento en críticos cinematográficos.

A manera de confesión debo decir que soy uno más de esos aficionados atrevidos que hablan de cine sin tener los conocimientos suficientes, que fui a ver la película y me gustó, y que la recomiendo especialmente por varias razones: por el sólido argumento escrito a cuatro manos por Andrés Crespo y Sebastián Cordero, que envuelve varias historias que orbitan alrededor de una trama central, el desalojo de un asentamiento ilegal en las afueras de Guayaquil.

Por la fuerza sostenida en todas esas historias satelitales cuyo final resulta impredecible, y, en algún caso incluso se queda abierto para que sea el espectador el que lo resuelva en su mente a partir de una imagen extraña o de un fugaz y sugerente gesto de algún actor. Por la provocadora denuncia de problemas tan nuestros como la irrefrenable corrupción judicial, el turbio negocio de las invasiones y el juego político de los desalojos, la violencia como una forma primaria y siempre vigente de solución de los conflictos urbanos modernos. Y, por la extraordinaria fotografía que enfrenta al espectador de forma recurrente con la belleza del paisaje rural y la opresiva miseria de los barrios más deprimidos de la ciudad.

La actuación de Andrés Crespo en el papel del abogado Terán es notable, pero también se destacan Víctor Arauz, Daniel Adum (en su debut como actor), Cristoph Baumann, Antonella Valeriano, y los mexicanos Erando González, Maya Zapata y Diego Cataño. Un elenco bien escogido.

‘Sin Muertos No Hay Carnaval’ es una de las películas más costosas que se han realizado en el Ecuador. Tanto en el financiamiento como en la coproducción intervinieron empresas de Ecuador, Alemania y México. En un país con una industria cinematográfica aún incipiente resulta toda una hazaña concretar un proyecto tan ambicioso y concluirlo con éxito.

He leído y escuchado muchas opiniones positivas sobre la película, la gran mayoría de ellas centradas en la fuerza de la historia y en la autocrítica social de la trama, algo que en esta época de superproducciones que solo ofrecen efectos especiales o historias planas y soporíferas tipo Hollywood con su siempre predecible final feliz, resulta un verdadero halago para quienes hacen cine priorizando lo argumental frente a la invasión del llamado cine comercial. Y si a esto se le suma el numeroso público que ha acudido a las salas durante las primeras semanas, podemos concluir que ‘Sin Muertos No Hay Carnaval’ será, sin duda, otro éxito de Sebastián Cordero.

ovela@elcomercio.org