1 de August de 2010 00:00

Muerte cruzada

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Diego Pérez Ordóñez

Le dicen muerte cruzada a la facultad constitucional que tiene el Presidente de la República para disolver a la Asamblea Nacional, de modo que el Consejo Nacional convoque a elecciones legislativas y presidenciales para el resto de los respectivos períodos. Si se aplica la muerte cruzada, entonces, la Asamblea Nacional deja de existir temporalmente y el Presidente sigue en funciones, en espera de nuevas elecciones.

Este sistema le da indiscutibles ventajas constitucionales al Presidente. Puede dictar decretos-ley de emergencia con el permiso previo de la Corte Constitucional y puede hacer campaña electoral sin renunciar al cargo. En la actual coyuntura política la Corte difícilmente le negará ese permiso al Ejecutivo, no nos engañemos. Así, mientras se llevan a cabo las elecciones y la nueva Asamblea se instala, el Presidente es jefe de Estado, candidato presidencial y legislador unilateral al mismo tiempo. Existe la posibilidad de que se concentren en una sola mano –exactamente- dos de las tres funciones del Estado. Esta concentración de poderes es altamente irregular y, que yo sepa, no tiene antecedente en la práctica constitucional accidental. La disolución del Legislativo, además, es una característica propia de los regímenes parlamentarios y no de los sistemas presidencialistas, como el ecuatoriano. Aquí hay un cortocircuito en el sistema.

Así como el Presidente de la República puede disolver la Asamblea casi a su arbitrio (“por grave crisis política y conmoción interna”), la Asamblea, en cambio le tiene que pedir permiso a la Corte Constitucional para enjuiciar políticamente al Presidente. Este permiso explica lo poderosa que es la Corte en la nueva arquitectura constitucional y lo castrada que resultó la Asamblea, que ya no puede ni interpretar la Constitución ni nombrar a los más altos cargos del Estado. En los últimos meses la Asamblea Nacional también ha demostrado lo difícil que le resulta legislar y su poca disposición de fiscalizar'

Pero la verdadera utilidad de la muerte cruzada es política y mediática, no jurídica. Si se llega a aplicar el sistema en el corto plazo, el oficialismo podrá hacer a manos llenas lo que mejor sabe hacer: campaña electoral y publicidad estatal.

Que no haya duda: el régimen nos mantendrá adecuadamente dopados durante varios meses. Nos olvidaremos de los sicarios y de los asaltantes. De los desempleados. De la pobreza. De nuestro aislamiento internacional. De colombianos y venezolanos. La muerte cruzada ofrece espectáculo de gran clase, la vieja fórmula de pan y circo. Reserven sus entradas con anticipación. Hay palcos VIP disponibles.

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