Rodrigo Fierro

El MSP en la encrucijada

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23 de May de 2013 00:01

Se tiene por indiscutible y se ha repetido mil veces que al Ministerio de Salud Pública (MSP) le corresponde prevenir las enfermedades que afectan a amplios sectores de la población.

Así, resulta de su obligación la atención primaria de salud (vacunación, saneamiento ambiental, atención de la embarazada, la madre y el niño hasta los 3 años de edad, etc.), fortificación con micronutrientes de los alimentos de consumo masivo (en el caso ecuatoriano la harina de trigo con hierro y la sal con yodo), la investigación de las patologías prevalentes, la fabricación de insumos para tales acciones de salud como ser vacunas, la política nacional de medicamentos y la rectoría en cuanto a funcionamiento de los servicios asistenciales y al ejercicio de las profesiones relacionadas con la salud.

La medicina curativa a cargo de otras instancias públicas, semipúblicas o privadas. Desde luego que no podemos compararnos con los países desarrollados, en los que el tema salud es tratado como queda dicho. Dado los altos índices de desarrollo biológico que les asiste, parece razonable aproximarnos a tales ejemplos.

Ha sido la actividad asistencial, la curativa, la hospitalaria, la que ha obnubilado el pensamiento y limitado la acción del MSP. Los abarrotados hospitales públicos, venas abiertas por las que nos hemos desangrado sin llegar nunca a las soluciones de fondo. Es en estas circunstancias que se llega al colmo: con la nueva Ley de Seguridad Social se pretende que los servicios de salud del IESS pasen a ser de competencia del MSP, es decir del Estado, el de todos los gobiernos que al instituto de seguridad de los trabajadores lo fueron esquilmando desde cuando los estudios actuariales del muy ilustre ciudadano Ing. J. Rubén Orellana fueron echados a la bartola.

Algo similar se pretendió con los servicios asistenciales de salud de las Fuerzas Armadas. Su Comandante General se mostró tranquilo: nos asisten leyes, nos ampara el derecho y nuestra voluntad (de hombres armados, digo yo). Como a los afiliados al IESS no nos defiende nadie y no contamos ni con una escopeta, es de producirnos terror lo que nos puede acontecer si aquella Ley se aprueba. Nos queda el recurso de movilizarnos en defensa de nuestros derechos con la más poderosa de las armas: la palabra y los argumentos.

Tal parece, que la Ministra de Salud y altos funcionarios se han quedado petrificados ante la avalancha hospitalaria que se avecina. ¿Cómo marcharán los programas de medicina preventiva?

De lo que se sabe, en situación crítica el de yodación de la sal. Ni siquiera se piensa en el fortalecimiento de la harina de trigo con hierro, lo mejor para combatir la anemia. Se comienzan a detectar falencias mayúsculas en el programa de diagnóstico precoz del hipotiroidismo del recién nacido. Y así.