Jorge León

Movimiento social de 3ª edad

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jleon@elcomercio.org

Los hechos llevan a que los viejos, los adultos mayores o de la tercera edad también se apropien de la calle y hagan suya la protesta. Ya es imposible maquillar las medidas gubernamentales de recortes de derechos y recursos. Pero más allá de esto, ya es hora que se forme un movimiento social de la tercera edad. Ya hay elementos de ello, pero siguen siendo puntuales, cuando los “mayores” no dejarán de crecer en número y requiere que la sociedad defina posiciones, acciones, valores y comportamientos concordantes con la condición de este sector social.

Ello es indispensable porque las condiciones de vida de la mayoría de ellos siguen siendo de segunda, con discriminación, y porque el sueño de varios en la sociedad es encerrarlos, estacionarlos en algún sitio para que esperen la muerte. Son los dejados a su cuenta. Los recortes en el IESS, al poner en riesgo las pensiones actuales y futuras, o al no comprar medicamentos clave para enfermedades catastróficas revelan bien la discriminación.
Rechazar esta condición es una mínima necesidad. Pero es insuficiente. Se requiere un movimiento social, es decir no solo organizaciones, sino la acción mancomunada, pluralista, en la sociedad que empuja para cambiar su condición y crearles otro espacio en la sociedad, otra concepción y cultura sobre el hecho de llegar a la etapa final de la vida. Hay aspectos que no se pueden obviar ante sus particulares necesidades, como las de salud o la movilidad, o aprender a hacer o ser otra cosa diferente de lo que siempre han sido o hecho. Sin embargo, se podría llegar a encarnar una “causa” positiva del hecho de ser de la tercera edad. Conviene darle un significado a este hecho y así cambiar la sociedad, no solo las adversas situaciones actuales.

Hay valores, ideas, prejuicios, percepciones sobre los “mayores” que requieren revisión. Eso no se cambia por leyes o simples políticas, sino por la acción diversa de la sociedad. Es esa la tarea clave de los movimientos sociales, carcomer cimientos de la sociedad, ganar razones para el cambio y construir la renovación. En este caso, hay derechos a construir y acciones a tomar para una vida diferente.

¿Qué pueden encarnar los “mayores”? La sociedad sigue desperdiciando lo que la experiencia quiere decir, incluso más en Ecuador que por oportunismo político se ha priorizado a jóvenes que están balbuceando el último curso o la enciclopedia, sin saber aún lo que digerir ideas y posiciones significa. No es raro que los mayores tengan algo más que conocimientos, aporten con sabiduría y paciencia.

El derecho a una vida activa diferente no está aún aceptada, es más fácil animar viejos que ya no quieren o supieron moverse que hacer de ellos seres autónomos al máximo porque tienen un sentido su vida. La tercera edad podría encarnar la necesidad de una vida saludable con otro ritmo de vida, otro sentido de la diversión y del descubrimiento.