Miguel Rivadeneira

Mosqueteros por las libertades

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21 de January de 2013 00:00

Los Tres Mosqueteros no han muerto. La obra escrita por el novelista francés Alexandre Dumas sigue inmortal. Al contrario, trasladado a la coyuntura, ha multiplicado los mosqueteros en defensa de las libertades, a pesar de los temores y el miedo que se infunden desde el poder y que producen silencio.

En medio de la campaña electoral, oxigena y resulta una noticia positiva –de las tantas que sí tiene el Ecuador, más allá del cansancio por los insultos a los que critican- conocer que hay personajes que se juegan por las libertades. Iván Carvajal, reconocido catedrático, investigador y pensador profundo, defensor de las libertades fundamentales en los diferentes gobiernos, firme luchador del derecho a una educación pluralista, crítica y creativa, acaba de lograr el premio Juan Montalvo, establecido por la Aedep.

Para el premio, además de Iván Carvajal, fueron postulados María Fernanda Restrepo, cineasta que dirigiera el largometraje ‘Con mi corazón en Yambo’, que argumenta la desaparición de sus hermanos Santiago y Andrés en 1988. César Ricaurte, periodista y defensor de las libertades y los DD.HH. y que ha sido vilipendiado por dar la cara con sus alertas sobre acciones y amenazas contra el ejercicio de la comunicación. Xavier Michelena, escritor y editor de libros, que ha dado su aporte con obras reconocidas.

También fueron postulados la Asociación Runapacha-Otavalos on line, organización de la sociedad civil para el fortalecimiento y la promoción de las culturas andinas y el Colegio de Abogados del Guayas, que durante los últimos años y pese a la arremetida del poder, a través del Consejo de la Judicatura, ha ejercido la defensa institucional del respeto al Derecho y la independencia judicial, hoy proscriptas.

Gente sencilla e instituciones valientes que han dado la cara frente a los atropellos evidentes y que no paran en medio de desidia ciudadana y la falta de concienciación sobre los valores democráticos, la ética, la transparencia, la exigencia del respeto al ordenamiento jurídico, la impunidad reinante con una galopante corrupción.

El hecho amerita recordar el discurso de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, durante la última Conferencia Internacional Anticorrupción, que hizo una acalorada defensa de la libertad de expresión y de prensa. Al recordar sus tiempos de lucha en la dictadura militar cuando estuvo presa y torturada, la mandataria destacó que son preferibles las exageraciones de la información en tiempos de democracia que el silencio en las dictaduras. Incluso cuando haya exageraciones, que sí existen en todas las áreas incluida la comunicación, siempre es preferible el ruido de la prensa a la tumba en las dictaduras y por ello la importancia de la libertad de expresión, no solo de los periodistas sino un derecho universal de todos.