Walter Spurrier

Monumental acuerdo

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Doce países del Pacífico anunciaron que, tras ocho años de negociaciones, llegaron a un acuerdo comercial. Por Angloamérica están EE.UU. y Canadá. Los dos países de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda. Por Asia, Japón, Vietnam, Malasia, Singapur y Brunéi. Por Latinoamérica, México, Perú y Chile. Colombia es una notable ausencia, pero Bogotá, que no se incorporó al proceso desde un inicio, busca sumarse, al igual que Panamá.

Ecuador se destaca como la más grande economía de la vertiente del Pacífico de América que no busca incorporarse. Nuestro Gobierno ha denunciado la Alianza del Pacífico, que agrupa a los tres firmantes más Colombia. Prefiere la Alba, con Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua; además, se interesa por el Mercosur, con Brasil y Argentina.

Una ausencia de bulto en la Asociación Trans-Pacífico es China. A pesar de ello, se calcula que el comercio entre los firmantes es el 40% del comercio internacional global.

Algo que facilitó el acuerdo final es que hace tres meses el Senado de los EE.UU. extendió al Presidente la autoridad de negociar acuerdos comerciales renunciando el Senado a enmendarlo: solo puede ratificarlo o rechazarlo.

El acuerdo trae precedentes para futuros acuerdos comerciales, y pronto se conocerán los textos de las cláusulas, que merecerán detallado escrutinio. Entre ellas: Propiedad intelectual, en particular en lo concerniente a fármacos. Cuánto ceden los países de menor desarrollo en cuanto a la fabricación de genéricos, y cuánto Estados Unidos cede en lo que respecta a la protección de medicamentos de marca.

Política laboral, ya que Estados Unidos y presumiblemente otros países, entre ellos los latinoamericanos que tienen una fuerte legislación pro laboral, buscan protegerse de bienes sobre todo asiáticos, de Vietnam y Malasia, donde los sueldos son bajos, las prestaciones sociales escasas y los derechos de los trabajadores son casi inexistentes.

Productos lácteos, industria muy sensible en algunos países, entre ellos EE.UU. y Canadá.

Azúcar, muy protegido en EE.UU. y de in­terés para el Ecuador, por lo de la cuota estadounidense.

Ecuador, al no unirse a este acuerdo, por una parte podrá seguir gravando fuertemente las importaciones de esos orígenes, pero a su vez irá perdiendo competitividad en esos mercados.
En cuanto a Europa, estamos a la espera de buenas nuevas. Pasa el tiempo y no parece que estamos listas las partes para la ratificación del acuerdo. Colombia y Perú, afectados por la salvaguardia, estarían objetando que nos sumemos al acuerdo Unión Europea-CAN.

Estamos apostando al proteccionismo, en contra de la tendencia mundial. Entre 2000 y 2006, las exportaciones crecieron 6,4% anual en términos de cuentas nacionales. Entre 2006 y 2015, crecerían solo 1,4%. No es lo óptimo para una política pequeña y dolarizada.

wspurrier@elcomercio.org