Fabián Corral

Monotemáticos

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13 de January de 2014 00:01

 Uno de los problemas que genera el poder absoluto, intensivo y expansivo, es que ciudadanos e intelectuales, escritores y lectores se vuelven "monotemáticos". Todo el mundo se ocupa casi exclusivamente del poder.

La prensa, la radio, la televisión, las redes sociales, los chismes de las comadres y los susurros de los compadres, agotan sus temarios en las idas y venidas, en las vueltas y revueltas de los líderes, en torno al discurso de la semana, y de lo que dijo y de lo que no dijo.

Se agotan también, en lo que yo llamo la "teoría de las suposiciones", esto es, el uso sistemático de la bola de cristal para adivinar cuáles serán los próximos pasos, cuáles los siguientes anuncios, cuáles las prohibiciones que dictarán, cuáles los permisos que darán, en fin cuál será el destino de tirios y troyanos.

Cuando eso ocurre, las sociedades se empobrecen, sus intelectuales se esterilizan -o se acomodan-, los artistas se entontecen, los comunicadores se convierten en seres que solo convocan al bostezo, y los hombres de a pie se habitúan a que la vida sea obediencia, sometimiento, aplauso y coro, y, lo que es más grave, a que sus destinos estén vinculados esencialmente con el poder, y a que sus proyectos de vida sean capítulos minúsculos de lo que los políticos dispongan.

¿Puede un cubano, o un venezolano, o un coreano, planear su vida sin contar en todo con el "proyecto"? ¿Puede el hombre común hacer su vida fuera de los cánones impuestos, pensar distinto, leer lo que le de la gana? Las sociedades "monotemáticas" se convierten en desiertos de reflexión. Nadie piensa, todo el mundo repite en coro lo que se dijo, ya sea para alabar, o para discrepar en voz baja o en un susurro.

Es imposible que se invente una agenda distinta de la oficial: académicos y hombres comunes se transforman en cajas de resonancia de un "pensamiento" que es una cárcel. De ese modo, la capacidad de pensar se traslada a los únicos que pueden generar pensamiento: los que provocan eco y comentario. Lo demás, cae en el único destino posible: el silencio, cuando no la condena.

Las sociedades "monotemáticas" son producto de las revoluciones y de los autoritarismos, y hasta de las democracias totalitarias, debido a que todo poder absoluto, todo poder "no republicano" tiene la misión de "imponer" un pensamiento, de cambiar la cabeza de la gente, de eliminar disidencias, de generar dogmas, es decir, creencias indiscutibles rodeadas de prestigio, de "moralidad" y ancladas en conceptos intocables como la "nación", el líder, etc.

Esa es la única manera de que los cambios perduren, de que los prestigios se preserven, de que las santidades se protejan. Todo eso con sacrificio de la libertad, que es la prima hermana de la dignidad y que es esencia de lo humano.